viernes, 27 de junio de 2014

CUENTOS DE FUTBOL (2)



(Selección y prólogo  de J. Valdano)
Edit. Alfaguara, Madrid 1998
 
Es mucho el mérito de Valdano al conseguir involucrar a escritores admirados en la tarea de aportar un relato sobre este fenómeno social; y no lo es menos haber  conseguido que otros autores autorizaran la incorporación de cuentos de fútbol que ya son célebres. 
Desde el entusiasmo de algunos hasta el escepticismo de otros, las historias que se van desgranando  acercan la inteligencia al músculo a través de la particular mirada con que el escritor consagrado presenta la realidad. Después de todo, el juego como la propia literatura son una representación de la citada realidad. El seleccionador reconoce la necesidad de esta segunda entrega al no poder incluir  entonces algunos de los autores que ahora están; así podemos contar en este tomo que estamos comentando con Josefina Aldecoa, Martín Casariego, Javier García Sánchez, J. Manuel de Prada, Soledad  Puértolas, Francisco Umbral, … y así  hasta 23, como las personas que se encuentran en el césped, incluido el árbitro. 
Especialmente adecuado para jóvenes reacios a la lectura y amantes del deporte. Es una buena oportunidad  para conseguir que los no lectores se acerquen al libro a través de un tema que posiblemente les apasione. (P.M.) Publicado en el Diario Montañés.

Edad: Juvenil y adultos

martes, 24 de junio de 2014

El nacimiento de la escritura


Es conocido que la escritura nació en Sumer por la necesidad de llevar registros contables. En efecto, las tablillas de Uruk datadas hacia el 3.500 a. C. relacionan sacos de grano y cabezas de ganado lo que sugeriría que estamos ante fragmentos de lo que pudo ser un libro de contabilidad del templo. Paulatinamente aquella escritura se fue convirtiendo para los habitantes de Mesopotamia en una forma de conservar aspectos de la lengua hablada; se transcribían así himnos religiosos, fórmulas adivinatorias, conjuntos de leyes o mitos ancestrales; parte de la escritura se iba a convertir así en literatura. La Epopeya de Gilgames preludiaba la mitología griega y, específicamente, las hazañas de Hércules.

Hoy en día no se atribuye la invención de la escritura a una sola sociedad, pero es posible que sean derivaciones de la citada anteriormente las que finalmente cristalizaran en los signos fenicios. Otras civilizaciones también desarrollaron caracteres gráficos para plasmar la lengua hablada: Egipto, China.

Pronto la escritura se emparentó con lo sagrado y el escriba adquirió gran poder y relevancia; y de esta forma, de la escritura como registro se pasó a la escritura como plegaria, como norma (leyes) y como memoria acumulada para desembocar en la escritura como arte. Finalmente escribir era el reflejo y plasmación de la lengua hablada orientada a comprender y contemplar lo que los hombres contaban o adornaban sobre su propia historia.
Y así vemos que en sus orígenes, historia y literatura comparten un íntimo parentesco a veces difícil de deslindar por esa peculiar relación entre lo que pasó y la forma de contarlo. Según hemos visto también se podría decir lo mismo entre literatura y religión en sus diferentes manifestaciones y credos. Escrituras sagradas y primeras obras literarias. No en vano Borges calificó a la Biblia como un gran libro de ficción.

viernes, 20 de junio de 2014

C de cacao de comercio justo


Autora: Lourdes Vergés
Editorial: Intermón Oxfam, Barcelona, 2010. 14 € 


Es posible que muchos niños y niñas sepan de donde viene el chocolate, pero a lo mejor desconocen cómo se cultiva la planta tropical del cacao y los procesos necesarios hasta la consecución de la semilla ya seca. Este libro documental ayudará a conocer algo más acerca del origen de algunos productos que consumimos y a sensibilizarnos con las condiciones en que se obtienen.   


Con fotografías a todo color, en buen formato y una magnífica composición, Kevin, un niño de Costa de Marfil, nos va presentando a su familia, su aldea y el proceso de cultivo del cacao así como su posterior venta a organizaciones de comercio justo; desfilan así ante los ojos del joven lector una serie de estampas de la vida cotidiana de los grupos de pequeños productores en una aldea del África Occidental, mostrando cómo este tipo de comercio mejora la vida de las personas de los países en desarrollo pudiendo salir de la pobreza con sus propios recursos.

La editorial Intermón Oxfam pretende con sus publicaciones llegar a todos los sectores de la sociedad y contribuir a generar un debate sobre los desequilibrios mundiales y la asimetría internacional en los intercambios comerciales. La colección Alfabeto solidario (a la que pertenece el libro que comentamos) se dirige especialmente al público infantil y juvenil del mundo occidental y en ella se muestra la realidad de niños y niñas de países en desarrollo. (PM) Publicado en Peonza nº 96

martes, 17 de junio de 2014

1000 palabras. Mi primer diccionario visual.


Ilustrador: Pere Puig 
Textos: Meritxell Armengol
Editorial: La Galera, Barcelona, 2010. 12,45€


Pensamos porque nos apoyamos en palabras, escuchamos porque entendemos palabras, hablamos porque conocemos palabras y leemos porque reconocemos palabras. A más palabras, mayor precisión en pensar, mayor capacidad en razonar, mayor facilidad en comprender, mayor riqueza en hablar y mayor placer en leer. Nuestra existencia toda está instalada en el hogar de las palabras; en nuestro sentir y pensar, en nuestro vivir. Bien podemos decir que las palabras son más que  palabras.         

  Así lo ha debido de ver el ilustrador Pere Puig en el volumen que ahora comentamos en donde despliega su habilidad gráfica y pictórica con un planteamiento impecable y un contenido oportuno.

Ateniéndonos a lo que la RAE dice de diccionario: “Libro en el que se recogen y explican de forma ordenada voces de una o más lenguas, de una ciencia o de una materia determinada”, estamos ante el primer diccionario con el que se va a encontrar el niño; no tanto porque sus palabras estén ordenadas alfabéticamente, que no tendría mucho sentido, pero sí porque estamos ante una agrupación ordenada según centros de interés. En efecto estamos ante una reunión de las principales palabras que rodean la vida cotidiana de un niño de 5-6 años.

El volumen está concebido en páginas dobles donde se van ilustrando las diversas dependencias de la casa con los diversos objetos de cada una y con las emociones, sentimientos y acciones que estos escenarios producen en las personas; las palabras escritas, cual versión original subtitulada, aparecen debajo de cada objeto, acción o emoción. El mismo esquema se repite en los otros capítulos (la escuela y la calle), finalizando en un ámbito más general que lleva por título: Tierra, mar y cielo.

Los pequeños se divertirán y aprenderán con esta propuesta a caballo entre el aprendizaje de nuevas palabras y la sorpresa del descubrimiento de los numerosos objetos que puede haber en una habitación y que generalmente pasan desapercibidos, incluso para los mayores. 

(PM)  Publicado en Peonza nº 96

viernes, 13 de junio de 2014

Travesía del horizonte.



Autor: Javier Marías
Editorial: Alfaguara, Madrid, 2010. 16,85 €

Este libro debe su título a esa genuina elite de la sociedad “que solo concibe la existencia como una travesía del horizonte liberada de obstáculos y colinas, como una travesía realizada con fines eminentemente contemplativos.” Así se expresa su autor dentro de la propia obra que firmó cuando tenía 21 años.
   
Novela de bien urdido argumento y amplias expectativas que, aunque después no las satisface en su totalidad, el boceto resultante no deja de ser un producto bastante digno y de una innegable calidad literaria.

A finales del s. XIX un excéntrico millonario, a la vez que intrépido aventurero y capitán de barco organiza una temeraria expedición marítima a la Antártida; los miembros expedicionarios era invitados ilustres ingleses y franceses, (escritores, músicos y científicos) que se prestaban a participar en una experiencia única y plasmar a su regreso sus vivencias en una obra literaria conjunta y un gran espectáculo musical. Estas son las expectativas de arranque. El resultado final es el prólogo de dicha expedición que se reduce a una travesía por el Mediterráneo, partiendo de Marsella y tras tocar varios puntos del sur de Italia hasta Alejandría regresar por el Norte de África para terminar en Tánger; éste es el boceto. Aunque visto así el resultado puede parecer una obra inconclusa, si aceptamos lo propuesto como un todo, éste gana suficiente entidad por sí mismo.

El relato se convierte en un desfile de personajes y de aventuras, en donde no falta el secuestro, el duelo, el manuscrito misterioso o el navío endemoniado en que la violencia e impunidad han escalado a bordo, en la mejor línea de las grandes novelas de aventuras de finales del s. XIX , si bien más cerca de Konrad, que de Stevenson.

El personal estilo del autor de rico, agudo y certero léxico así como de una voluntaria renuncia a la capacidad de concisión y al recurso de omisión, hace del rigor en el detalle una seña de identidad al tiempo que para el lector supone una fuente sorprendente de agudeza, ingenio y facilidad introspectiva.

En síntesis, estamos ante una obra que ayudará a madurar al lector juvenil como lector literario al elevar la exigencia intelectual y la calidad del acto de su lectura. (PM) Publicado en Peonza nº 95

martes, 10 de junio de 2014

El mercado en un campo de prisioneros


Entre 1943 y 1945 el Stalag VII A de Moosberg (Baviera), era un campo de prisioneros de los alemanes; en su interior había retenidos 50.000 soldados aliados que intercambiaban productos en función de sus posibilidades, sus apetencias y su necesidades funcionando como un auténtico mercado. Lo que se compraba y vendía en aquel lugar era el contenido de los paquetes de comida que repartía la Cruz Roja cada cierto período de tiempo. (Anxo Penalonga relata esta curiosa experiencia en Homo economicus Gestión 2000, Grupo Planeta. Barcelona 2011).      
Los productos que circulaban por el campo eran zanahorias, chocolate, cigarrillos, queso, jamón, margarina, café, te, jabón, etc.; y la  moneda de cambio era el tabaco; de modo que éste podía ser consumido o ser utilizado para comprar artículos. La cantidad más o menos grande de cigarrillos medía el valor de las cosas.

En tales condiciones, las leyes de la Oferta y la Demanda, las diferencias económicas entre los individuos, los precios de los bienes y servicios y las diversas clasificaciones de éstos, comenzaron a surgir de manera natural. Por ejemplo, cuando los prisioneros aliados descubrieron que era posible obtener un licor de considerable potencia con pasas y azúcar, ambos artículos dispararon su cotización en cigarrillos. Es lo que en economía se llaman Bienes complementarios porque no es posible consumir uno de los productos sin consumir también el otro, por tanto si uno aumenta su precio también lo hace el otro.

Cuando llegaba una remesa de cautivos franceses al campo subía el precio del café y bajaba el del ; porque al tiempo que crecía el número de demandantes de café crecía el de oferentes de té (los franceses se deshacían del té que les llegaba en los paquetes de la Cruz Roja). Es lo que se conoce como Bienes sustitutivos o excluyentes porque la utilización de uno descarta el interés por el otro que satisface la misma necesidad (té/café, sacarina/azúcar). Se producía a la inversa entre el té y el café cuando eran soldados ingleses los que engrosaban las filas de los detenidos. Similares variaciones también se producían cuando se trasladaba a un determinado contingente de soldados a otro campo.


Los prisioneros sijs (seguidores de una religión india que lucharon con los ingleses) negociaban en bloque el precio de sus latas de vacuno, dado que su religión no les permitía comer carne de vaca. A alguno de los grandes compradores les compensaba pagar más cigarrillos por hacerse con el jugoso lote indio. Al disponer de una gran cantidad del total que se movía en el mercado les permitía controlar el precio con lo que en la nueva venta compensaban sobradamente los cigarrillos extras que habían abonado a los sijs. Era un ejemplo de distorsión del mercado reduciendo la competencia.


Otro ejemplo de distorsión se producía cuando hacía calor ya que esta circunstancia incrementaba la demanda de jabón. Surgía entonces alguien que había acumulado pastillas de jabón cuando estaban muy baratas (en invierno) y las sacaba a la venta ahora a un precio elevado; se ponía en marcha lo que se denomina el poder de la escasez: cuanto más escaso es algo, más valioso resulta. 

Aparte de los paquetes de la Cruz Roja, llegaban también al campo  paquetes privados (generalmente para los soldados estadounidenses y canadienses) que contenían cigarrillos entre otros productos; éstos otorgaban a sus destinatarios el estatus de ricos y el mercado sufría las consecuencias de una nueva distorsión; pero más renta no significaba consumir más de todo, sino consumir otros bienes ya que podían incluso sobornar a los guardias del campo. Cuando la mermelada y la mantequilla escaseaban se redoblaban los sobornos a los soldados alemanes para que introdujeran margarina y jamón alemanes a cambio de numerosos cigarrillos. Pronto se corrió la voz entre el campo de que a los alemanes les interesaba más el chocolate que después revendían en el mercado negro de Munich a precios desorbitados. Con lo cual la tableta de chocolate subió su precio en cigarrillos. Era una de las ocasiones en las que la economía del campo, normalmente cerrada entraba en contacto con otras economías. Y aquí surge otra clasificación que según el incremento de la renta y la cantidad de los bienes que se demandan nos dice que éstos se pueden clasificar en bienes inferiores, normales y de lujo.


La demanda de los bienes inferiores (patatas, zanahorias) disminuía al aumentar la renta de los demandantes. La demanda y consumo de bienes normales (queso, café, jabón) aumentaba al incrementarse la renta de los demandantes. Los bienes de lujo (servicios de lavandería  y sastrería) solo se consumían cuando llegaban los cigarrillos extras de las familias.
En aquel ambiente los narradores y artistas solían actuar en los barracones para grupos de prisioneros a cambio de un pago colectivo. Pero también había quien se hacía con los servicios de un contador de cuentos privado que regalaba en gran sesión a todos los que compartían barracón con él para atemperar con este obsequio el malestar que pudiera suscitar la forma en la que había obtenido su posición económica muy por encima de la mayoría. 

En tales circunstancias no faltó el debate ético de si era justo que los no fumadores recibieran el mismo número de cigarrillos que los adictos al tabaco, de si era un acto de colaboracionismo comerciar con los guardianes alemanes o de si era inmoral que en épocas de escasez (cuando llevaban mucho tiempo sin recibir los paquetes de Cruz Roja) solo los que recibían paquetes privados con cigarrillos pudieran comprar.

 

En el campo de prisioneros no pasó nada que no suceda en el mundo real; comportamientos interesados, posiciones de fuerza o de abuso, impopularidad de los que negociaban con el enemigo o controlaban precios, y un mercado que no asignaba equilibradamente los recursos entre sus participantes, sino que agravaba las diferencias entre unos y otros. Por expresa   recomendación del oficial médico ciertos alimentos básicos cotizaban por debajo de su valor de mercado para evitar que algunos prisioneros vendiesen una parte demasiado grande de sus raciones en detrimento de su salud.      
                                                                                                  
Donde no hubo debate fue con las latas vacías de leche en polvo; gracias a ellas los reclusos de otro campo vecino, el Luft III, pudieron montar los tubos de ventilación de los túneles que posibilitó la fuga más célebre de la Segunda Guerra Mundial; así lo describió el exprisionero Tim Carrol en el libro The great escape, llevada al cine como La gran evasión, dirigida por John Sturgees y protagonizada por Steve McQueen.

viernes, 6 de junio de 2014

Alex y Gandhi en la India



Autora: Anna Manso
Ilustraciones: Emilio Urberuaga
Editorial: Intermón Oxfam, Barcelona, 2010. 10,95 €

Alex es un chico de once años en cuya vida nada es normal; sus padres absorbidos por su trabajo se ven obligados a cambiar de ciudad y de país con cierta frecuencia; como no pueden hacerse cargo de su hijo lo matriculan en el mejor y más caro internado que cada ciudad a la que llegan ostenta.    

Gandhi es un perro que tiene la facultad de que puede hablar, aunque sólo lo hace con las personas que tienen menos de dieciocho años. Ambos forman una pareja inseparable. 
Pero Alex no se adapta a vivir en los internados, por lo que cuando tiene la más leve oportunidad se escapa, aunque no para hacer travesuras o para delinquir o por desobediencia tozuda, sino por la naturaleza de las circunstancias; de esta forma va viviendo diversas aventuras en distintos lugares del mundo. Así es como conoce a Arati en Bangalore, una niña que cuenta historias a los turistas a cambio de algunas rupias; Alex y Arati se harán grandes amigos y nuestro protagonista no dudará en ayudarla y afrontar la aventura incierta que supone asumir el secreto que su amiga guarda.

Esta es la tercera entrega de una colección en la que la autora Anna Manso va situando a nuestros personajes en tres lugares distintos. Los dos volúmenes anteriores llevan por título Alex y Gandhi en Mozambique y el otro Alex y Gandhi en Brasil.
El lector va entrando así en contacto con otras realidades culturales y sociales, con otras costumbres, otras tradiciones, otros problemas y otras situaciones a veces muy distantes a veces muy distintos, otras no tanto.

Interesante propuesta de formación en valores y sensibilidades que ayudan a reflexionar sobre la conducta humana. (PM) Publicado en Peonza nº 95

martes, 3 de junio de 2014

Océanos (descubre y juega)

Autor: Edward Hermione
Traducción del inglés: Consuelo Gallego
Editorial: Macmillan, Madrid, 2009. 11,9 €

Este volumen pertenece a la serie “descubre y juega” que la editorial Macmillan dirige a los pequeños; con estos libros se pretende despertar su inteligencia y fomentar la curiosidad por el saber al tiempo que se desarrolla el hábito lector. A esta misma colección pertenecen otros títulos como El Universo o El Cuerpo.                                                        

Dicha colección tiene como características una atractiva presentación con vistosos colores, hojas guesas y pastas duras; además en su interior giran ruedas, se levantan solapas, se muestran desarrollos en acordeón, se despliegan elementos de papiroflexia y otros imaginativos recursos (superposiciones, fotografías a todo color, curiosidades) que contribuyen a experimentar la sorpresa como fuente de placer y a vivir el placer de descubrir como fuente de saber.

De esta forma, descubrir los secretos del Océano, los fascinantes mundos animales o los espectaculares enigmas del Universo se convierten en un juego; un juego en el que la curiosidad, la sorpresa y la imaginación se alían con la diversión, la inteligencia y el conocimiento.

 (PM) Publicado en Peonza nº 95