viernes, 17 de octubre de 2014

CARACTERÍSTICAS DEL LECTOR DE SECUNDARIA (y IV)



CALIDAD LECTORA
a.) Leer bien para estudiar mejor. Leer bien para ser lector   
Es de sobra conocido, que el grado de aprendizaje de los alumnos está en función de la calidad y cantidad de experiencias y conocimientos previos; sin olvidar tampoco que la eficacia en la recuperación de información desde la memoria depende en gran medida de cómo se haya almacenado.
De ahí la importancia en el tipo de lectura que hacemos, de la calidad lectora conseguida. La clave está, nuevamente, en la adquisición de la verdadera lectura comprensiva.
Para conseguirla el alumno debe ir elaborando nuevos conocimientos, sus esquemas mentales deben ir enriqueciéndose y su estructura cognitiva se reconstruyéndose incansablemente.
Siempre que introducimos nuevos datos obligamos a reorganizar las redes de asociaciones colocando la nueva información en el lugar que le corresponde dentro de la nueva reestructuración. Cuando hay necesidad de recuperar esa información se podrá utilizar la estructura reticular para llegar mediante asociaciones hasta donde se encuentra lo que queremos buscar.  Por eso se sabe lo que se recuerda.

   
b.) Un concepto de lectura comprensiva
La lectura comprensiva supone la adquisición de una habilidad intelectual para captar el sentido de las frases, concediendo a las palabras la acepción dada por el autor.

También debe ir aparejada a la lectura la capacidad intelectual de 1.)  separar inmediata y mentalmente las ideas fundamentales de las secundarios y 2.)  distinguir las afirmaciones  verdaderas de las objetivamente discutibles o subjetivamente opinables.

martes, 14 de octubre de 2014

COLMILLO BLANCO

AUTOR: JACK LONDON
ILUSTRADOR: FEDERICO DELICADO
TRADUCCION: RAMON D. PERES
EDITORIAL: S.M. 1987



Jack London es uno de los últimos escritores aventureros. Con los avatares de su vida se hubieran podido escribir mil historias distintas.

En Colmillo Blanco (1905), London vuelve de nuevo al tema que ya había abordado en  La llamada de lo salvaje (1903), donde un perro doméstico, Buck, cae en manos de los buscadores de oro y se ve obligado a adaptarse a una naturaleza  hostil que hace aflorar los instintos más salvajes y primitivos del lobo adormecido que había en él. 
Pero en el proceso de adaptación, la crueldad y la falta de sentimientos del hombre van modelando al cachorro, que agudiza su violencia y ferocidad para sobrevivir en un mundo que se rige por leyes distintas a las del mundo natural del que procede. Sin embargo, cuando parece encontrarse al borde de la muerte, el encuentro con un ser humano que le ofrece protección y cariño le devuelve el equilibrio perdido.

La novela pone de manifiesto la lucha por la supervivencia y la necesidad de adaptarse al medio; pero también la imposibilidad de superar los propios orígenes, el pasado y la fuerza de los instintos. 
El vigor del  estilo narrativo está en consonancia con unas circunstancias vitales de gran dureza. (PM) Publicado en el Diario Montañés.

viernes, 10 de octubre de 2014

Esa electrizante electricidad

Autor: Nick Arnold
Ilustrador: Tony de Saulles
Editorial Molino, Barcelona 2000




Este libro pertenece a una serie de líneas editoriales cuyos títulos generales son “Esa horrible ciencia”, “Esa horrible historia” o “Esa gran cultura”. El que aquí estamos comentando pertenece, evidentemente, al primer grupo en donde también  se encuentran otros volúmenes tales como  “Huesos, sangre y otros pedazos del cuerpo”,  “Esa caótica química” o “Esa repelente naturaleza”.

Nick Arnold, su autor, dedica su tiempo libre  a la enseñanza de adultos en un instituto. Eso le da la autoridad y la experiencia necesarias para moverse con agilidad, humor e ingenio en una materia tan árida como es la física, explicando sus leyes con rigor y amenidad y salpicando sus páginas con atractivas historias y sabrosas anécdotas. 
El libro tiene la propiedad  de que si el lector es un poco paciente, aunque no le guste la física como asignatura, terminará enganchándose y disfrutará con las curiosidades que acompañan a cada descubrimiento o con las consecuencias de su puesta en práctica. Es posible que cuando termine de leerlo vea esta materia de otra manera. 

La audacia de este autor está en aplicar esas leyes tan abstractas a las actividades cotidianas presentándonos así una realidad con otra perspectiva. La amenidad del libro viene a su vez  subrayada de la mano del ilustrador cuyos dibujos entre el cómic y el chiste conceptual  complementan  magníficamente las propuestas textuales.  (PM) Publicado en Peonza

viernes, 3 de octubre de 2014

CARACTERÍSTICAS DEL LECTOR DE SECUNDARIA (III)

EL PERFIL LECTOR DEL ESTUDIANTE SECUNDARIA

El alumno de Secundaria, abandonado a su suerte como lector, muestra algunas características que sin ser generales, nos tememos empiezan a extenderse cada vez más entre esta población estudiantil.

NIVELES DE LECTURA
El que no lee, piensa en la lectura como un pasatiempo más, incluso el lector común en general la siente como un entretenimiento, sin embargo el lector maduro, el verdadero lector sabe que la lectura es una experiencia difícil de explicar, que es una experiencia que tiene algo de intransferible.
Como señala José Mª Guelbenzu ese lector que ve en la lectura un entretenimiento estaría en proceso de formación. Estaríamos ante un lector ingenuo.
Otro tipo de lector es el que disfruta de la lectura, el que busca una satisfacción inmediata; usa la literatura para verificar lo que ya sabía. No se hace preguntas... No es que le guste lo malo, es que no aprecia lo bueno.
Por último estaríamos ante el buen lector, el lector con sensibilidad literaria, el que vive la lectura como una experiencia trascendente. Es el que hace de la lectura un arte.

1.- De la lectura superficial a la lectura interpretativa
Yo creo que podemos observar en nuestras aulas que un importante número de alumnos no pasan de un nivel lector ciertamente bajo, superficial, un nivel lector escasamente elaborado que amenaza con ser un lastre para hacer lecturas más complejas y ricas cuando así se les demande.
Se trata de un tipo de lectura apática, pasiva, vacilante, intermitente; una forma de lectura corriente y epidérmica que resbala sobre las palabras del texto sin producir la más leve impresión, el más mínimo efecto en la mente del lector. Se cabalga con más o menos torpeza sobre las frases para ver lo que pasa en el relato, sin detenerse en el valor y sentido de las palabras, sin captar sus matices, los dobles sentidos, el sentido profundo, sin detectar el guiño al lector conspicuo. Los jóvenes hacen surfing con la lectura.
  

Es un vicio que, en el mejor de los casos, lo han adquirido en las malas novelas, pero que quizás también es consecuencia de la celeridad de los tiempos, o del abuso en el consumo televisivo como hemos intentado demostrar.
Lo cierto es que se lee pensando en el final de la historia, en lo que pasará; se busca el argumento, pero sobretodo su desenlace.

martes, 30 de septiembre de 2014

MISTER MAJEIKA Y LA PROFESORA DE MÚSIC


Autor: Humphrey Carpenter
Ilustraciones: Oriol Moret
Editorial: La Galera. Barcelona, 1997

Esta es una disparatada historia de brujería y niño malcriado con telón de fondo escolar. Guillermina Akelarre es una desagradable bruja que, sirviéndose de sus malas artes, impone su contratación como profesora de música al director del colegio San Bartolomé.
Allí pone en práctica su método de enseñanza "Súper-Horrible" basado en la coacción y la amenaza a sus alumnos. No sólo los niños sino también los maestros se sienten atemorizados por Guillermina Akelarre hasta que Mister Majeika, profesor de la escuela y que había sido brujo en sus años mozos, consigue derrotarla con su magia, inferior en poder pero más inteligente.

Relato ágil y fresco que apela al sentido del humor y a la imaginación de los lectores . (P.M.) Publicado en el Diario Montañés


martes, 23 de septiembre de 2014

CARACTERÍSTICAS DEL LECTOR DE SECUNDARIA (II)



LAS GENERACIONES ELECTRÓNICAS
La poderosa tecnología audiovisual y virtual preside la vida cotidiana, influyendo en el modo de construir las percepciones y conformando la propia mirada sobre el mundo de los que crecen en ella y con ella; vemos también que su irrupción en la vida privada está suponiendo también una revolución en el modo de relacionarse, y como señala Sven Birkerts, también estaría condicionando la sensibilidad y los propios sentidos.
Así pues, de esta forma, estaría influyendo y modificando la relación de los jóvenes con la comunicación impresa. Y es que detrás de la mirada al mundo ahora generalmente no hay un ojo o un texto, hay una cámara.   

No se ve el mundo, se ve el mundo que se muestra. El mundo virtual ya está instalado en las mentes sin necesidad de acudir a Internet, que ofrece una segunda réplica de la virtualidad. El error está en pensar que la primera no existe. Es la Caverna de Platón replicada.
Pero... ver no es comprender... ni vivir.
Esta primacía de la imagen resalta y antepone lo visible a lo inteligible, lo que nos lleva a ver sin entender. Ahora bien el telespectador es un animal vidente más que un animal simbólico. Para él las cosas vistas (en imágenes) cuentan más que las cosas dichas (con palabras). Y esto es un cambio radical de dirección de la especie humana.
Porque ciertamente hay diferencias sustanciales entre palabra e imagen:
La palabra es símbolo: la entendemos si conocemos la lengua a la que pertenece.
La imagen es representación visual; para verla basta con no ser ciego. No hay imágenes en chino, o en árabe.

Emilio Lledó abunda en la misma idea cuando insiste que hay que hacer pensar con las palabras y en las palabras, que hay que transmitir ideas con las palabras y enseñar a mirar y a juzgar con las palabras. Le preocupa la pérdida de la cultura escrita o las pérdidas que pueda sufrir la cultura escrita con estos efectos de la imagen. También nos advierte Lledó, “Las imágenes pueden cegar”.
    

De lo que no cabe duda es de que el pensamiento necesita apoyarse en palabras, (aunque éstas tienen que ser el reflejo de imágenes más o menos ideales).
De la ordenación de éstas palabras surgen las ideas.

viernes, 19 de septiembre de 2014

El cazador de estrellas



Autor: Ricardo Gómez
Editorial Edelvives. Madrid, 2004. 8,20 €
Ricardo Gómez es un escritor que concede a la lectura un papel importante en la configuración de la personalidad del joven lector. Por eso sus libros no son banales, ni son asuntos triviales los temas que en ellos se tratan. Al contrario, sus historias, lejos del leer por leer, pretenden remover conciencias, invitan a la reflexión, despiertan el interés y depositan en el lector la semilla del compromiso con las situaciones injustas que describe; y todo ello sin caer en el panfleto o en la denuncia tópica.   

En el libro que ahora comentamos este profesor de matemáticas, que simultanea la docencia con la escritura para jóvenes y adultos, nos transporta a la vida cotidiana de un campo de refugiados saharauis. (En "Diario de un campo de barro" la situación la ubica en un país de los Balcanes; ver crítica en este mismo blog por clasificados en valores humanos). Nuestro protagonista ahora es un adolescente a quien una enfermedad pulmonar le mantiene recluido en su lecho dentro de una humilde tienda.
Ciertamente es valiente y arriesgada esta propuesta cuyo desarrollo narrativo está limitado al reducido espacio del interior de una "jaima". El relato gana en intimismo, en perspectiva interior y en dimensión lírica, pero impide la acción y la sucesión de hechos tan perseguida por algunos escritores que quieren con ello seducir a los lectores jóvenes. Nuestro escritor no necesita ese recurso para mantener vivo el interés por lo que se está contando.

Bachir, así se llama el protagonista, obligado a mirar el mundo a través de sus finos oídos, aprende a escuchar e identificar atentamente todos los sonidos que le llegan desde fuera de la tienda. Se va proyectando así sobre este espacio minimalista la vida cotidiana del "campo" y sus habitantes, sus miedos y sus deseos, surgiendo con fuerza sentimientos como el de la esperanza frente a la desesperación, la supervivencia frente al derrotismo pasivo o la resistencia digna frente al entreguismo. El propio Bachir irá evolucionando en contacto con las voces y sonidos de su entorno recuperando valores como el esfuerzo personal, la fuerza de voluntad o la capacidad de superación, en esa travesía que es el paso del niño hacia la madurez.

Ejemplo de emoción contenida, esta historia intimista, plena de ternura y sensibilidad, dosifica sabiamente los estados de ánimo sin caer en el sentimentalismo sensiblero. 
(P.M.) Publicado en Peonza