CALIDAD LECTORA
a.) Leer bien para estudiar mejor. Leer bien para ser lector Es de sobra conocido, que el grado de aprendizaje de los alumnos está en función de la calidad y cantidad de experiencias y conocimientos previos; sin olvidar tampoco que la eficacia en la recuperación de información desde la memoria depende en gran medida de cómo se haya almacenado.
De ahí la importancia en el tipo de lectura que hacemos, de la calidad lectora conseguida. La clave está, nuevamente, en la adquisición de la verdadera lectura comprensiva. Para conseguirla el alumno debe ir elaborando nuevos conocimientos, sus esquemas mentales deben ir enriqueciéndose y su estructura cognitiva se reconstruyéndose incansablemente.
Siempre que introducimos nuevos datos obligamos a reorganizar las redes de asociaciones colocando la nueva información en el lugar que le corresponde dentro de la nueva reestructuración. Cuando hay necesidad de recuperar esa información se podrá utilizar la estructura reticular para llegar mediante asociaciones hasta donde se encuentra lo que queremos buscar. Por eso se sabe lo que se recuerda.
La lectura comprensiva supone la adquisición de una habilidad intelectual para captar el sentido de las frases, concediendo a las palabras la acepción dada por el autor.
También debe ir aparejada a la lectura la capacidad intelectual de 1.) separar inmediata y mentalmente las ideas fundamentales de las secundarios y 2.) distinguir las afirmaciones verdaderas de las objetivamente discutibles o subjetivamente opinables.




