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martes, 29 de noviembre de 2016

La incertidumbre de los recuerdos

Recojo esta experimento del libro Capitalismo canalla de César Rendueles (Seix Barral, 2015). 
En los años noventa del s. XX la psicóloga Elizabeth Loftus diseñó un experimento que demostró la posibilidad de implantar recuerdos falsos en personas adultas sin recurrir a ninguna técnica agresiva de lavado de cerebro. 

Loftus seleccionó a veinticuatro personas y les entregó un  informe en el que se relataban sucintamente cuatro recuerdos de infancia: tres de ellos (obtenidos por la complicidad de sus familiares) eran verdaderos  mientras que el cuarto nunca había tenido lugar (se les “recordaba” que se habían perdido de niños en un centro comercial). Loftus les pidió que dijeran si se acordaban o no de cada uno de los cuatro episodios y que hablaran sobre lo ocurrido. 
Lo sorprendente no fue tanto que el veinticinco por ciento aseguraran que el recuerdo falso había sucedido, sino que añadieron todo tipo de detalles al tiempo que lo relataron con verdadera emoción. ¡Estaban convencidos de su veracidad!

Quizás necesitemos inventar los recuerdos; cumplirían así la misma función que los principios para Groucho Marx: "Si a usted no le gustan se los cambio por otros."

martes, 15 de noviembre de 2016

Manipulaciones de la historia (El Caso de Casas Viejas)

La historia nos dice que dos años después de proclamada la II República, es decir en 1933, hubo una sublevación anarquista en  Casas Viejas un pueblecito de Cádiz. Guardias de Asalto al mando del capitán Manuel Rojas sofocaron la rebelión y arrasaron las casas del pueblo en donde se habían refugiado los últimos resistentes. Las órdenes habían sido cumplidas. Sin embargo a la mañana siguiente, antes de emprender el regreso a su acuartelamiento el capitán decidió dar un escarmiento general. Mandó que se fuera casa por casa y se detuviera a todos los varones, los llevó a la casa todavía humeante del Seisdedos, presunto cabecillo de la revuelta, y en el corral que había ante ella dio orden de fusilarlos a todos. El médico certificó que habían muerto en combate y el delegado del gobierno felicitó a Manuel Rojas.    

Este fue el comienzo del fin de Manuel Azaña según José Luis García Martín en el libro Lecturas buenas y malas (Editorial Renacimiento, Sevilla,2014). A partir de aquí periodistas afines al anarquismo (Eduardo de Guzmán, Ramón J. Sender) difundieron lo que allí había ocurrido y la derecha interpeló a Azaña Presidente del Consejo de Ministros en el Parlamento. Ausente el ministro de Gobernación, Casares Quiroga,  Azaña pidió información al subsecretario. Con los informes oficiales que recibió elaboró una respuesta ambigua y se negó a crear una comisión de investigación:”En Casas Viejas no ha ocurrido, que sepamos, sino lo que tenía que ocurrir”. Pronto se dio cuenta de que había ocurrido algo más “de lo que tenía que ocurrir” por lo que envió a un magistrado del Supremo. Y así logró que en 1934 se juzgara en Cádiz al responsable de aquella barbarie.

Sin embargo, este juicio fue aprovechado por la prensa de derechas y de la izquierda radical para arremeter contra Azaña considerándole un gobernante cruel que no dudaba en ordenar que se dispararan “tiros a la barriga” contra los pobres campesinos. Quedó esta leyenda y pocos se enteraron de lo que en realidad pasó en Casa Viejas y de lo que en verdad pasó en el juicio. 
Los diarios robados de Azaña y aparecidos en 1996 ya hablaban de su grave desinformación inicial. Los sumarios de los dos juicios que se celebraron sobre el caso se han revelado recientemente abundando en la misma idea. El análisis de todo ello para destruir una insidia y restablecer una verdad la hace Tano Ramos en El caso de Casas Viejas (Tusquets, Barcelona, 2012).

Interesante el origen de la frase “tiros a la barriga”. La utilizó Bartolomé Barba Hernández del Estado Mayor llamado a declarar por la defensa del Capitán Rojas.  Relató que esa fue la orden verbal que le dió Azaña cuando en 1933 ante los posibles ataques a los cuarteles de Madrid, le dijo “nada de detenidos, tiros a la barriga”. Nadie más escuchó esa frase, tampoco nunca la transmitió el citado mando, y de hecho no se cumplió ya que sí hubo prisioneros y heridos que se atendieron en el Hospital de Carabanchel. Además esto se refería a los posibles altercados de Madrid que nada tenían que ver los sucesos de Casas Viejas.  

Nada de esto importó a la prensa de derechas, que fue lo único que subrayó del juicio. El poder de la prensa convertía el caso de Casas Viejas en certero proyectil contra el político que mejor encarnaba a la República. Azaña, más que verdugo fue una víctima más de Casas Viejas; y la República también.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Leer y pensar



El comentario anterior no es una prevención negativa hacia las Nuevas Tecnologías, no es un prejuicio, sino una propuesta de reflexión colectiva acerca de los efectos que los nuevos entornos están provocando en lo que podríamos llamar el "equipamiento intelectual" de nuestros alumnos; es difícil abordar esta cuestión, pero no por ello es menos necesario hacerlo; aunque sólo sea para conocer un poco más las mentes que tenemos frente a nosostros en las aulas. ¿Cómo establecer puentes entre la cultura de Gutemberg y la de Bill Gates? Chartier

martes, 20 de septiembre de 2016

Leer en distintos soportes


Uno de los temas que como docentes más debe preocupar, es la forma en que la lectura sobre soportes digitales puede estar influyendo sobre la forma de leer de nuestros estudiantes. Voces autorizadas señalan la relaciones entre formas de leer, tipos de textos y tipos de soportes textuales; e incluso las relaciones o efectos entre esas formas de leer y la manera de pensar.  

Interesante artículo al respecto en:  http://conectarlab.com.ar/el-cerebro-lector-en-la-era-digital/

martes, 3 de mayo de 2016

Desigualdad


He leído en un trabajo de Branko Milanovic, profesor de economía de la Universidad de  Nueva York, y durante dos décadas director del departamento de investigación del Banco Mundial (1991-2013), que por regla general el 80 % de los ingreso de una persona dependen de donde haya nacido y de la clase social a la que pertenezcan sus padres. 
En el caso de España, dice, el 50 % de los ingresos depende del nacimiento en este país y el 20 % de quienes sean los padres. El restante 30 %  se debería al esfuerzo, la suerte, la raza y el género. Son datos que varían algo de unos países a otros, alega, pero en cualquier caso lo que más pesa son factores exógenos que tienen poco que ver con los méritos propios.
La verdad es que con estas conclusiones parece que no le queda mucho margen a la acción política para promover la movilidad social.

Ortega y Gasset tenía razón : uno es uno y su circunstancia.

martes, 2 de febrero de 2016

La lectura y la ética personal

Steiner nos recuerda que un hombre podía leer a Goethe, Rilke o Shakespeare por la tarde, interpretar en el piano a Bach o Schubert por la noche, e ir por la mañana a hacer su trabajo en Auschwitz. 

Y es que un lector puede verse más sensibilizado emocionalmente por un buen pasaje literario que por la tragedia del vecino. 
Demostrado: la lectura no nos hace mejores. La bondad o maldad de nuestras acciones tiene que ver con nuestra historia personal, con nuestras experiencias y con la reacción cognitiva íntima (neuronal, emocional, pasional, personal) ante ellas.

Pero la lectura nos puede hacer más lúcidos para saber qué grado de gravedad moral tienen nuestras acciones. 
Quienes actuaban como el oficial de la gestapo sabían que moralmente no era admisible. 

martes, 5 de enero de 2016

Los tres reyes magos eran cuatro

Parece que la leyenda de los Reyes Magos tiene su antecedente en la mitología egipcia de la civilización faraónica . 
En efecto, se recoge en aquellas tradiciones que al nacer Horus de la diosa Isis acudieron de los cuatro puntos cardinales otros tantos personajes soberanos con cuatro regalos para la divinidad recién nacida; tales presentes eran oro, incienso, mirra y un libro.

Qué lástima que solamente hayan permanecido los tres primeros.  

viernes, 27 de noviembre de 2015

El azar en la anestesia


A finales del s. XIX un charlatán provocaba que las personas estallaran en carcajadas tras hacerle respirar peróxido de nitrógeno en una feria de EEUU.  Uno de los curiosos , tras inhalar el gas, se hirió al caerse de la tarima en que se encontraba, pero extrañamente no sintió ningún daño.  
Un dentista que presenció la escena relaciono el gas con la ausencia de dolor. cuando a los pocos días tuvo que sacarse un diente hizo la prueba: respiró peróxido de nitrógeno  y se lo hizo arrancar. No notó nada.

El dentista Horace Wells acababa de inaugurar el uso de la anestesia.

martes, 3 de noviembre de 2015

Neuronas espejo


El investigador Rizzollati descubrió trabajando con monos que algunas neuronas se activaban cuando desempeñaban actividades específicas. Algunas entraban en funcionamiento cuando el mono observaba a otro mono desempeñar la misma tarea. Rizzollati las llamó “células espejo”. 

Es posible que existan neuronas espejo para estados mentales como el deseo, la ira o el miedo y que esas neuronas se activen cuando detectamos signos de dichos estados en otras personas.  

Tal sincronización podría estar en la raíz neurológica de la telepatía, lo que significaría que nuestras habilidades descansan  en una forma particular de conexión cerebral.

viernes, 14 de agosto de 2015

El control del fuego

Desde que se produjeron las primeras piedras talladas por el hombre prehistórico hasta que se ven los primeros indicios en Kenia de dominio sobre el fuego debieron de pasar más de 400.000 años. Y estos yacimientos de Kenia, verdadera cuna de la Humanidad, se sitúan aproximadamente hace 1,6 millones de años. Los habitó el llamado Homo erectus, y no es por casualidad que fuera de esta especie el primer homínido que se extendiera por África y por Asia.

En efecto, es este Homo el que empieza a producir, a dominar y a utilizar el fuego con importantes repercusiones en su desarrollo posterior que, como en el caso del desarrollo de las manos, impulsará al homínido por encima del  resto de los animales; con este elemento se protegerá de ellos, los atacará y finalmente  los cocinará. 
Y otra importante consecuencia: con el control del fuego se inicia también el condimento de los alimentos lo que a su vez favorecerá la ampliación de la dieta alimenticia así como la adaptación a diferentes ambientes, los saltos evolutivos y las mutaciones genéticas.  Todo ello se traducirá en dientes e intestinos más pequeños. En el caso de los dientes  su reducción de tamaño y el retraimiento de la quijada tendrá como contrapartida mayor espacio craneal para un aumento de la capacidad cerebral. (Ver entrada La importancia de la pinza ya publicada en esta misma sección).

martes, 21 de julio de 2015

Frenando el cambio climático

 El autor Mark Stevenson en su libro Un viaje optimista por el futuro (Galaxia Gutemberg, 2011) describe un interesante método llevado a cabo en Australia por el que se pueden extraer miles de millones de toneladas de CO2 de la atmósfera cada año.
Es una forma segura, eficiente, inmediata y rentable, al tiempo que aumenta la biodiversidad, fomenta la seguridad alimentaria, invierte el avance de los desiertos y mejora la vida en las comunidades rurales.        
Se basa en el mismo principio por el que se desarrolla el paisaje del Serengueti, una pradera natural que acoge a dos millones de animales; éstos, que están en un continuo peregrinaje, comen las puntas de las hierbas solamente y como avanzan no esquilman la planta; por el contrario esta forma apresurada de pacer favorece el renacimiento de la planta ya que al reducir su altura el sol entra más en la base del tronco herbáceo donde los brotes al recibirlo salen con más brío.  La altura de la planta hubiera sido un problema. Los animales son fundamentales para su regeneración constante sin llegar a esquilmarla al no volver a ella hasta el año siguiente.

Pues bien, esto no ocurre con las granjas en clima seco porque tienen a su ganado pastando en los mismos prados siempre con lo cual terminan debilitando la vegetación al incidir una y otra vez en la misma planta hasta llegar a los brotes. Y cuando se pierde vegetación disminuyen los niveles de carbono en el suelo que va a parar a la atmósfera. Es esta una degradación que se viene  produciendo en las praderas de todo el mundo.

Sabemos que el suelo necesita la hierba para enriquecerse en humus y por tanto en CO2. El Serengueti nos dice que la hierba necesita animales, a pesar del metano. Por tanto no es que tengamos demasiado ganado, es que tenemos poca hierba. Trabajando conjuntamente estos dos elementos el sistema sería una gigantesca bomba extractora de carbono pudiendo extraer cantidades ingentes de CO2 de la atmósfera.
   
Este es el modelo implantado en el interior australiano; y allí se constata que se está rejuveneciendo la biodiversidad a la vez que aumentan los beneficios de las granjas y se captura CO2 para fijarlo en el suelo.

En casi todo tipo de suelo, si se aumenta la materia orgánica (hierbas por ej.) un 1 por ciento a una profundidad de treinta centímetros (raíces), se secuestran aproximadamente cien toneladas de CO2 por hectárea.
La FAO calcula que hay 3500 millones de hectáreas de pastos agrícolas en nuestro planeta. Si pudiéramos aumentar la materia orgánica en ellas en un 1 por ciento se compensarían doce años de emisiones de CO2 en el mundo entero.

martes, 7 de julio de 2015

Solidaridad


Solidaridad

Steiner nos recuerda que un hombre podía leer a Goethe, Rilke o Shakespeare por la tarde, interpretar en el piano a Bach o Schubert por la noche, e ir por la mañana a hacer su trabajo en Auschwitz. Y es que un lector puede verse más sensibilizado emocionalmente por un buen pasaje literario que por la tragedia del vecino. Demostrado: la lectura no nos hace mejores. 

Esto viene a cuento por una noticia de El Confidencial que aparecía  el 27 de Febrero del 2015. Decía que un adolescente  estaba medio desnudo en una transitada calle de Nueva York a 14 grados bajo cero. El desgraciado podía morir de frío pero los que pasaban se mostraban indiferentes al fatal desenlace. Finalmente alguien se acercó, se quitó su abrigo, y se lo puso por encima mientras le apretaba contra su cuerpo para darle calor. Quien hacía esto era un mendigo. 
Minutos después éste se vio sorprendido cuando le dijeron que todo formaba parte de un experimento para ver la reacción de las personas ante la situación límite de un ser humano próximo.


martes, 9 de junio de 2015

Neuronas espejo y los límites de la conciencia



El investigador Rizzollati descubrió trabajando con monos que ciertas neuronas se activaban cuando desempeñaban actividades específicas. Algunas se activaban cuando el mono observaba a otro mono desempeñar la misma tarea. Rizzollati las llamó “células espejo”. Es posible que existan neuronas espejo para estados mentales como el deseo, la ira o el miedo y que esas neuronas se activen cuando detectamos signos de dichos estados en otras personas.
Tal sincronización podría estar en la raíz neurológica de la telepatía, lo que significaría que nuestras habilidades descansan  en una forma particular de conexión cerebral.

Investigaciones recientes muestran que somos conscientes de nuestros pensamientos porque antes desarrollamos la capacidad de imaginar los pensamientos de otras personas. Ser consciente de uno mismo significa reconocer los propios límites.

El investigador Steven Johnson en el libro Sistemas Emergentes (Turner/Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2003) cita el experimento en el que un joven chimpancé muestra su erecto miembro viril a una hembra, al mismo tiempo que lo tapa para que no lo vea el chimpancé adulto. Es decir quiere que la hembra sepa que lo atrae pero también quiere ocultar esa información al macho dominante.
Y añade el científico, para pensar de este modo se debe ser capaz de reproducir el interior del cerebro de otros primates. Si pudiera hablar la resumiría así: “ella sabe lo que pienso; él no sabe lo que pienso; ella sabe que yo no quiero que él sepa lo que pienso”. 
Sólo nuestras especies más próximas y la propia mente humana somos capaces de construir teorías acerca de otras mentes.

Cuando somos capaces de proyectar en las mentes de otros, estamos alumbrando nuestra conciencia en nosotros mismos. Al reconocer nuestro límite con respecto a las otras conciencias cobramos consciencia de nosotros mismos. Es decir que somos conscientes de nuestros pensamientos porque antes desarrollamos la capacidad de imaginar los pensamientos de otras personas. Sin esos límites, seríamos conscientes del mundo en un sentido básico, pero no seríamos conscientes de nosotros mismos porque no habría nada con qué compararnos. El yo y el mundo serían indiscernibles.

martes, 26 de mayo de 2015

El experimento de los monos y los plátanos



En cierta ocasión se llevó a cabo el siguiente experimento. Se colocaron 6 monos en una jaula, en el centro de la cual se encontraba una escalera que permitía alcanzar un racimo de plátanos que colgaba del techo. En cuanto uno de los monos intentaba alcanzar los plátanos, se les rociaba a todos con agua helada lo cual hacía que desistiera de su intento. Este proceso se repitió tantas veces cómo intentos por alcanzar los plátanos realizaron los monos. Finalmente, cuando alguno de los monos intentaba alcanzar los plátanos, eran sus propios compañeros los que le impedían acercarse a la escalera a base de golpes hasta que el mono desistía de su intento.  

Llegados a este punto, se saca uno de los monos de la jaula y se introduce otro que evidentemente no había participado previamente en el experimento. Al poco de entrar en la jaula, el mono intenta encaramarse a la escalera para tomar los plátanos, pero en cuanto se acerca a la escalera, sus compañeros le agreden con golpes ante la posibilidad de una ducha helada. El nuevo mono no entiende nada, pero tras varios intentos se da cuenta de que no se puede acercar a los plátanos a menos que desee ser vapuleado.

En este momento, se saca de la jaula otro de los monos que empezaron el experimento y se introduce uno que tampoco tiene ningún conocimiento del funcionamiento del mismo. Igual que en el caso anterior, el mono intenta agarrar los plátanos y cada vez que lo intenta, todos sus compañeros de jaula se abalanzan sobre él para impedírselo. La nota curiosa es que el mono que introdujimos a mitad del experimento y que no tiene la experiencia de haber sido rociado con agua helada también participa en la agresión aunque sin saber porqué. Para él, simplemente, no está permitido acercarse a la escalera.

Poco a poco se van sustituyendo todos los monos que comenzaron el experimento por otros que no han experimentado en ningún momento el hecho de haber sido rociados con agua helada.     
Cuando se sustituye el último mono veterano de la jaula, el comportamiento de los simios continúa igual; al mínimo intento del nuevo mono por acercarse a la escalera es vapuleado por sus compañeros, aunque llegados a este momento, nadie sabe el porqué ya que ninguno de ellos ha sido rociado con agua helada. Se ha establecido una regla: "Está prohibido subir por la escalera y quien lo intente se expone a una represión por parte del resto del grupo".

Quizás sea verdad que en ocasiones los monos reflejan un comportamiento casi humano, o quizás seamos los humanos los que en ocasiones nos comportamos como estos monos.

viernes, 15 de mayo de 2015

Cerebros compuestos II (Las langostas)



Couzin es un biólogo y matemático de la Universidad de Oxford que ha dedicado parte de su carrera a observar el comportamiento de los animales gregarios. Según publica la revista Science, en junio de 2006 desarrolló diversos modelos informáticos a través de los cuales pudo comprender el comportamiento de estas sociedades animales (enjambres, langostas, hormigueros).
En la anterior píldora ya hablábamos del comportamiento de estos colectivos, pero lo que hace Couzin es intentar descubrir las normas simples que permiten a estas comunidades funcionar tan eficazmente. 
Y nos dice que al igual que ocurre con el agua líquida que al aplicarla calor en una zona hay un momento en que las moléculas de todo el volumen comienzan a comportarse igual y comienzan a hervir, así también en las asociaciones de animales hay un momento en que de pronto cambian bruscamente de comportamiento. 
Couzin descubrió algunas de estas reglas en el modo en que las langostas empiezan a formar plagas. Estos insectos que normalmente se mueven de un lado para otro solos, observó que de repente empiezan a unirse en enormes bandadas formando millonarios enjambres y devorando todo lo que encuentran a su paso.    
Los modelos informáticos detectaron que cuando la densidad de langostas en un grupo superaban un umbral, los insectos de repente empezaban a moverse juntos, ajustando cada individuo sus movimientos a los del vecino. Se comportaban como las moléculas ante el calor hasta terminar formando un superorganismo con un comportamiento distinto al que toma cada individuo por separado.
 

Pero entender cómo algunos animales se reúnen en enjambres no es lo mismo que entender por qué lo hacen. En el caso de las hormigas o las abejas es evidente que hay una ventaja evolutiva. Pero el propio investigador descubrió que en los desiertos de Utah hay colonias compuestas por millones de grillos egoístas. A veces estos grillos mormones avanzan en bandadas de varios kilómetros de frente por otros tantos de profundidad. Aquí las motivaciones son otras.  Lo que ocurre ahora es que cuando no encuentran sal y proteínas suficientes se vuelven caníbales e intenta cada uno atacar al grillo que va delante al tiempo que trata de evitar que le coma el que va detrás. Sobrevivirán los más fuertes; quizás también sea una solución evolutiva para la supervivencia de la especie.

martes, 5 de mayo de 2015

Cerebros compuestos I (Las hormigas)



Dice Steven Johnson en Sistemas emergentes (O qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software, Turner, Madrid, 2004) que emergencia es lo que ocurre cuando un sistema de elementos relativamente simples, se organiza espontáneamente (sin leyes explícitas), hasta dar lugar a un comportamiento inteligente. Es decir miles de animales relativamente sencillos forman un cerebro compuesto capaz de tomar decisiones y de moverse como un único organismo.(Claro que el cerebro humano también es el resultado de la acción de millones de seres relativamente sencillos cada uno con una actividad muy local).
    
El autor aplica el concepto de inteligencia colectiva a la colonia de hormigas. Individualmente, cada una tiene escasa información: las feromonas. Ningún individuo tiene a su cargo una operación completa, solo tiene una información local, no puede considerar una acción global, sin embargo trabajan en conjunto de forma coordinada; es decir que no hay conexión entre la micro y la macroorganización, pero el resultado es un comportamiento global eficaz. Cada individuo toma decisiones de forma individual, pero el resultado global deviene en un comportamiento inteligente. 
Por ejemplo, dice, si nos fijamos en la relación entre el abastecimiento de comida y el tamaño de la colonia, se observa que están regulando permanentemente el número de hormigas que buscan comida basándose en el tamaño de la colonia, la cantidad almacenada, la comida disponible en los alrededores e incluso la presencia de otras colonias en zonas vecinas. Sin embargo ninguna hormiga en particular puede percibir el sistema del hormiguero en su totalidad, ni distribuir el trabajo entre las demás. Ellas no controlan el tamaño del hormiguero, en cambio el tamaño afecta a lo que experimenta cada una.
Así una hormiga recolectora puede esperar encontrarse otras tres recolectoras por minuto, si encuentra más de tres puede tomar la decisión de volver al hormiguero a realizar otra función. Como la toma de decisiones es de miles de individuos, según la probabilidad matemática, por cada hormiga que sobrestima el número de recolectoras, hay una que lo subestima. 
Vemos así que en una colonia suficientemente grande, se neutralizarían las que sobrestiman el número de individuos que se dedican a una función con las que subestiman esa misma cantidad. Y de este modo emerge un comportamiento global matemáticamente inteligente. 
Cuanto más grande sea el hormiguero más razones hay para que el comportamiento colectivo resulte más eficaz. En cambio una colonia con pocos individuos está más expuesta a que la toma individual de decisiones resulte fatal para la comunidad.

martes, 10 de marzo de 2015

ALGÚN DÍA ESTALLARÁ LA PAZ


No hay caminos para la paz;
la paz es el camino. (Gandhi)

Ciertamente hoy es una utopía hablar de paz como estado permanente y universal. A pesar del reconocimiento de las guerras como la mayor lacra del siglo pasado, nada nos invita a mirar con optimismo y pensar que vaya a ser menos cruel éste.
Sin embargo, no es posible mejorar la realidad social y política, la más cercana y la otra no tan lejana, sin utopías; los sueños son necesarios para transformar una realidad que nos incomoda por injusta. El filosofo alemán Habermás habla del "aguijón utópico" como el necesario motor de transformación de las realidades sociales.
Pero cada vez más la palabra paz, no puede conjugarse sin contar con las palabras justicia, libertad, igualdad y Derechos Humanos. Por tanto hablar de paz es hablar de compromiso con todos estos conceptos mencionados. Un compromiso que nos incumbe a todos; porque implica un educar y educarnos a través de la reflexión y el diálogo, la sensibilización y la escucha, para construir una sociedad que atienda, respete y valore la dignidad de las personas como miembros de una sola comunidad global por encima de diferencias étnicas, socioeconómicas, sexuales, diversidad de culturas y formas de vida. 

También se empieza a constatar una mayor vinculación entre Paz y Naturaleza; y de estas dos con Tercer Mundo. Y es que, como señala la Carta de la Tierra, "el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil", y siendo así, el futuro nos puede deparar grandes promesas pero también grandes riesgos. Por todo ello "debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los Derechos Humanos Universales, la justicia económica y una cultura de paz" (Idem).
Nuestra responsabilidad se convierte pues, en un compromiso hacia los que padecen injusticia o dolor, soportan la pobreza o la exclusión, sufren la violencia o la discriminación o son víctimas del hambre, la explotación humana, el trabajo infantil, el analfabetismo, la intolerancia o las violaciones de los derechos humanos.

Desde actitudes derrotistas no sólo no se puede mejorar la realidad, sino que permaneciendo en ellas, estaremos asegurando que se cumplan las profecías que auguran futuros pesimistas. Al final no quedará otra satisfacción que la de lamentarse profundamente por haber acertado. Maldita la gracia.

viernes, 27 de febrero de 2015

Las lecciones del chimpancé (Emociones) y IV


Merced a los estudios de la especialista Jane Goodall y a los logros lingüísticos de la familia de Washoe en los ochenta, un gran número de personas han pensado más seriamente en el parentesco psicológico y emocional que une a chimpancés y seres humanos.
 

Como dice Roger Foots  (Ver píldoras anteriores I, II y III) la familia de Washoe le ha enseñado que los chimpancés comparten un amplio abanico de emociones con nosotros; de la alegría a la tristeza, del miedo a la furia, de la compasión al amor y al remordimiento. Y, al igual que los humanos, difieren por completo en la forma que tiene cada individuo de manifestar su particular universo emocional e intelectual.

Esto puso a los laboratorios biomédicos y militares en difícil situación: los chimpancés eran utilizados para sus investigaciones; dos mil chimpancés estaban siendo empleados para llevar a cabo experimentos dolorosos y a veces letales en USA en aquellos. La reacción de las administraciones estatales fue la de cerrar el grifo de las subvenciones destinadas a los estudios e investigaciones sobre el lenguaje de signos con ellos.

Incómoda pregunta la de Carl Sagan en 1977: "¿Cuán listo ha de ser un chimpancé para que matarlo constituya un asesinato?"
 

Terminado su  estudio, Roger Foots reconocía que ejemplos como los de Washoe y su familia no debían seguir reproduciéndose e investigaciones como la suya debíann dejar de existir porque estos individuos en cautividad, humanizados, aprendían a vivir con los humanos y dependían de estos para obtener alimento y protección. No podrían sobrevivir por sus propios medios en ningún ecosistema de Africa ni de América, como le pasó a Washoe cuando fue devuelta a la selva.

viernes, 13 de febrero de 2015

Las lecciones del chimpancé (Lo que veían los niños sordos) III


 Dice Roger Foot que tras décadas conversando con chimpancés y observando su conducta (ver píldoras I y II) está más convencido que nunca de que la mente del chimpancé y la mente del hombre son idénticas en lo fundamental. Tampoco debería sorprendernos mucho, dado que el cerebro del chimpancé y el del hombre evolucionaron ambos a partir de uno anterior común, el de nuestro antepasado primate.
  

Todo ello le lleva a la conclusión de que no existe una clara línea divisoria entre la inteligencia del hombre y la del chimpancé. Por eso cuando acudían personas a visitar a la familia de Washoe (la chimpancé que enseñó el lenguaje de los signos a sus hijos), observó que los niños sordos conversaban animadamente con los chimpancés y eran los primeros que reconocían a estos como nuestros parientes cercanos. "Cuando los niños sordos miraban a Washoe no veían a un animal, sino a una persona" afirma rotundo.

viernes, 23 de enero de 2015

Las lecciones del chimpancé (La madre enseña a sus hijos) II


En la píldora anterior ya recogimos algunas ideas interesantes del citado libro de Roger Foots (Primos hermanos) sobre la evolución de una chimpancé a la que desde sus primeros momentos de vida se la acostumbró a vivir con una familia humana y se la enseñó el lenguaje de signos de los sordomudos.   
Retomamos ahora la investigación para seguir a la chimpancé Washoe cuando se convirtió en una hembra adulta y se la encomendó un cachorro de chimpancé al que adoptó con absoluta normalidad; a los dieciocho meses esta nueva criatura empleaba cerca de veinticinco signos de forma espontánea y se convertía en el primer ser no humano que había aprendido un lenguaje humano gracias a la enseñanza de otro ser no humano. Después se fue ampliando la familia añadiendo una cría más, después otra y finalmente otras dos más.
Pronto todas estas crías fueron produciendo frases como “Sombrero deprisa ven jugar” (dirigiéndose a un visitante del laboratorio que llevaba sombrero) o “Ven dame bebida deprisa”.
  Estos chimpancés aprendieron a hablar por signos de la misma manera que aprenden los niños sordos cuyos padres también padecen sordera, es decir por medio de la interacción espontánea con adultos que emplean el lenguaje de signos.

A principios de los ochenta aquella extensa familia llegaba a mantener casi diez conversaciones por hora. No empleaban el lenguaje para obtener recompensas, sino que en un entorno estimulante desde el punto de vista lingüístico y afectivo empleaban el lenguaje como lo hace cualquier familia humana. Todos ellos pasaban una gran cantidad de tiempo hojeando revistas con imágenes, según nos cuenta Foots.