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martes, 28 de febrero de 2017

LA ESPECIE ELEGIDA

Autores: Juan Luis Arsuaga/Ignacio Martínez

Editorial  Termas de Hoy, Formato Epub, 2014


   Esta obra con dos ediciones en papel, una en 1998, otra en 2001, es publicada también en 2014 en formato electrónico para ebooks. Damos la bienvenida a la nueva presentación.

   
   Los autores, investigadores  en el campo arqueológico de Atapuerca y descubridores del  antepasado común de nuestra especie y la de Neanderthal, nos presentan aquí un trabajo riguroso científicamente sobre la evolución humana. Para ello utilizan una documentación abundante y actualizada  dando como resultado una síntesis acerca del enigma del hombre. 
   Pero, además, esta síntesis es doblemente acertada al ser presentada con sencillez y amenidad; se nos muestra así una inusual habilidad entre los científicos como es la  de comunicar eficazmente a un público no iniciado. A ello contribuyen también las magníficas  ilustraciones que vienen a apoyar algunas de las observaciones, explicaciones, teorías o intuiciones.  

   Esta obra puede interesar al joven lector o lectora de más de 15 años interesado en temas de investigación arqueológica y a toda persona adulta con inquietudes sobre el origen de la Humanidad, los condicionamientos medioambientales, las mutaciones genéticas y el neodarwinismo.  

martes, 27 de septiembre de 2016

El Minotauro global

Autor: Yanis Varoufakis
Traductores: Celia Recarey y Carlos Valdés
Editorial: Capitan Swing, Madrid, 2012.

Cuando Varoufakis escribía y publicaba este libro no había saltado al estrellato  internacional como ministro de economía de Syriza (2015), pero ya tenía experiencia en el campo político como asesor que había sido de George Papandreu (2004-2006). Años después le criticará  severamente por la deriva de su gobierno. Sin embargo en el 2012  ya era reconocido como un gran orador y agudo analista, que intervenía en medios de comunicación como la BBC, la CNN, Sky News o Bloomberg TV. No me cuesta mucho imaginar el papel de enfant terrible que debió de jugar en estos medios. 
Y quiero suponer que es la misma actitud provocadora con la que explica en este libro la evolución del capitalismo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La vigorosa metáfora que da nombre al ensayo es ya una declaración de intenciones.
Como es sabido, el mito griego del Minotauro se remonta a cuando el poderoso rey de Creta, Minos que era hijo de Zeus y Europa, pidió a los dioses un toro para sacrificarlo. Poseidón le concedió un soberbio animal tan magnífico que prefirió quedarse con él y sacrificar otro toro más corriente. Poseidón se vengó hechizando a la esposa de Minos y haciéndola sentir un incontrolable deseo sexual por el animal. De tal unión monstruosa nació el Minotauro que se alimentaba de carne humana y que el rey Minos hizo esconder en un laberinto subterráneo. Tras una eventual derrota contra Atenas el rey Minos obligó a los atenienses a proporcionar cada nueve años siete doncellas y siete varones para alimentar al Minotauro.
Finalmente el joven griego Teseo mató al Minotauro, Atenas se sacudió el yugo de la hegemonía cretense y comenzó una nueva era para los atenienses.

Para Varoufakis, Estados Unidos, como la antigua  Creta,  sería esa potencia hegemónica que proyecta su poder a todas las áreas de su influencia (guardiana de la paz en determinados países y vigilante de seguridad de las rutas comerciales). La bestia que estaba en Estados Unidos era el enorme déficit que seguía acumulando y en el que basaba la propia hegemonía global. Y el tributo que afluía del resto de las áreas comerciales era los enormes capitales que entraban para alimentar ese déficit bestial que los estadounidense incrementaban intencionadamente. La herida de muerte del Minotauro se la infligiría el derrumbe del sistema bancario.

Nuestro autor sitúa en 1971 el comienzo de una decisión estratégica de  los estadounidenses: en lugar de reducir los déficits (el presupuestario y el comercial) deciden incrementarlos todavía más. Los números rojo los pagarían el resto del mundo mediante las grandes oleadas de capital que fluían incesantemente a Wall Street. Alemania, Japón y después China, producían bienes en masa que la población estadounidense devoraba. Y el 70 % de los beneficios de estos países volaban a Wall Street, donde se transformaba en acciones, préstamos y nuevos instrumentos financieros que iban calentando el corazón de la bestia.  El auge de la codicia, la ingeniería financiera y el repliegue de los organismos reguladores, hicieron que los productos tóxicos fueran penetrando todo el sistema.
A continuación hace Varoufakis un análisis más personalizado de cómo se fue fraguando el sistema que generó el Minotauro global.  Nos recuerda lo que ya decía Marx de que el capitalismo tiende a la contradicción, produciendo al mismo tiempo que una enorme riqueza una pobreza insoportable. Para muchos economistas, esta es la era más desigual de la historia.
Sostiene que el inicio de la integración europea, la CECA (Comunidad Económica del Carbón y del Acero) fue una grandiosa idea americana ejecutada por sus altas esferas diplomáticas, algo que en su momento denunció De Gaulle. De esta forma Alemania tendría acceso a su propio espacio vital, el Mercado común europeo, sin necesidad de más guerras.
En la UE de los doce, Varoufakis distingue tres tipos de economías: países generadores de excedentes (Alemania, Holanda, Bélgica flamenca, Austria y países escandinavos), países inductores de déficit (Italia, Grecia, España y Portugal) y Francia, que aunque fracasa en conseguir superávits, dispone de dos grandes fortalezas, sus instituciones políticas y su sector bancario. La amenaza para los países con superávit que necesitaban seguir vendiendo a los países deficitarios, era las devaluaciones monetarias competitivas de estos últimos. Italia y otros países los estaban utilizando  para limitar sus déficits comerciales con Alemania. Las élites de los países deficitarios también salían perjudicadas con las devaluaciones. Tal amenaza desapareció con la moneda única. 

Pero con la creación del Euro se generó un estancamiento en los países deficitarios y en Francia que se vieron obligados a enfriar sus economías para bajar la inflación al límite del 3 %. Por el contrario, Alemania alcanzó excedentes excepcionales, con los que sus corporaciones internacionalizaron las actividades en EEUU, China y el Este de Europa. Alemania se convirtió en el simulacro europeo del Minotauro global. Era el precio que los rezagados y Francia tenían que pagar por atar sus monedas  al marco alemán. A cambio tendrían préstamos más baratos con lo que aumentaba el consumismo a base de deuda.
 Con la crisis del 2008, el Minotauro muere, China reafirma su protagonismo global, y Europa comienza a desintegrarse porque su arquitectura no es lo bastante sólida para soportar la onda expansiva provocada por los estertores mortales de la bestia.

El diagnóstico es lúcido y las conclusiones de tal análisis  son sombrías. Por el contrario, sus propuestas son optimistas,  luminosas, aunque sus opciones de llevarse a cabo son muy escasas.

martes, 29 de septiembre de 2015

Esas funestas fuerzas


Autor: Nick Arnold
Ilustrador: Tony de Saulles
Editorial Molino, Barcelona  1997


Este libro pertenece a una serie de líneas editoriales cuyos títulos generales son “Esa horrible ciencia”, “Esa horrible historia”  con cuatro libros publicados en cada una, o “Esa gran cultura” con dos libros en preparación. El que aquí estamos comentando pertenece, evidentemente, al primer grupo en donde también  se encuentran otros volúmenes tales como  “Huesos, sangre y otros pedazos del cuerpo”,  “Esa caótica química”, o “Esa repelente naturaleza”.   
Nick Arnold, autor de “Esas funestas fuerzas” dedica su tiempo libre  a la enseñanza de adultos en un instituto. Eso le da la autoridad y la experiencia necesarias para moverse con agilidad, humor e ingenio en una materia como es la física, impregnando sus leyes con atractivas historias y sabrosas anécdotas. El libro tiene la propiedad  de que si el lector es un poco paciente, aunque no le guste el mundo de las leyes de la física, terminará enganchándose y disfrutará con las curiosidades que acompañan a cada descubrimiento o con las posibles consecuencias de su puesta en práctica. La audacia de este autor está en aplicar esas leyes tan abstractas a las actividades cotidianas presentándonos así una realidad con otra perspectiva.  (PM) Publicado en El Diario Montañés.

martes, 11 de agosto de 2015

EN BUSCA DE KLINGSOR



Autor: Jorge Volpi
Editorial: Seix Barral. Barcelona, 1999



Excelente trabajo el que realiza el escritor mejicano Jorge Volpi con esta novela. El argumento gira en torno a las vicisitudes por las que atraviesa  un científico militar americano que trata de descubrir e identificar al científico alemán que impulsó, supervisó y coordinó los laboratorios donde investigadores físicos y matemáticos trabajaban en la construcción de la bomba atómica para el régimen nazi instaurado por Hitler.  Algunos de los personajes son de ficción, otros son rigurosamente históricos como también lo son las teorías y hallazgos científicos que ellos elaboraron o descubrieron. Por eso podemos decir, en parte, que estamos ante un tratado novelado de la ciencia de la primera mitad del siglo XX.
  

Pero el autor se sirve de este telón de fondo para hacer también otras consideraciones: algunas son de carácter especulativo, como las relaciones entre literatura y ciencia, entre literatura y ensayo, entre ciencia e historia o entre ciencia y política. Otras son de índole moral: las relaciones entre la ciencia y la ética, entre la ciencia y la conciencia personal, entre la ciencia y la dignidad humana o la reflexión sobre el sentido del progreso. Por último, hay una cuestión que prevalece sobre las demás, las relaciones entre la ciencia y el mal. 


Es pues un libro denso, con diversos niveles de lectura. Sin embargo la intriga y el suspense magistralmente dosificados, mantienen el interés de la obra al tiempo que la hacen extraordinariamente amena, sin que sea necesario que el lector tenga unos grandes conocimientos de física cuántica, sepa lo que es el principio de incertidumbre, o domine la teoría de la relatividad. Para lectores consolidados y con cierta madurez a partir de los 16 años. (P.M.) Publicado en El Diario Montañés.

martes, 28 de abril de 2015

El fin de la ciencia


Autor: Manuel Lozano Leyva
Editorial: Debate, Barcelona, 2012.

 
El catedrático de Física Atómica, Molecular y Nuclear de la Universidad de Sevilla Manuel Lozano Leyva hace un repaso de la evolución del conocimiento científico, de los lugares donde se hace ciencia, de los riesgos y amenazas que se ciernen sobre ella y de los objetivos que ésta puede perseguir en los diversos campos.
  

Siguiendo el ejemplo de Galileo, que sería el primer divulgador científico, el profesor Lozano Leyva defiende la difusión de este tipo de conocimiento porque considera que el ciudadano no puede ejercer la democracia apropiadamente sin un conocimiento básico de los caminos por donde transita la ciencia y la tecnología. Como señaló F. Bacon el objetivo de la ciencia es la aplicación técnica para la mejora de la condición del ser humano.
También la sociedad que soporta esa ciencia debe conocer sus peligros y sus miserias al tiempo que sus grandezas y sus milagros. No solamente por el asombro que pueden causar algunos descubrimientos científicos, sino por la repercusión en su salud, en el aumento de su bienestar o en su formación. Por eso es cada vez más difícil ejercer los derechos ciudadanos sin una información científica mínima.

Pero además la ciencia es la más legitimada para desautorizar las supersticiones, charlatanerías varias (astrología, adivinación, clarividencias), ocultismo, espiritismo, curanderismo, credulidad o catastrofismo; en definitiva las consecuencias del analfabetismo científico. Y es que una sociedad crédula no puede ser una sociedad crítica. Como señala nuestro autor “la ciencia es la máxima expresión de la sensatez” (p.177)
 
En otro nivel de lectura se denuncia la ideologización como una de las corrupciones de la ciencia; dos ejemplos: la derecha suele negar el cambio climático; la izquierda suele rechazar la energía nuclear. Ante situaciones como ésta lo que detecta el científico es un desconcierto generalizado. Cuando predomina el analfabetismo científico la desconfianza en la ciencia hace que se incruste en el imaginario colectivo el alarmismo, la desinformación y el catastrofismo; estados emocionales colectivos que serán aprovechados por el oportunismo político o las diversas sectas religiosas. Por todo ello se impone una sociedad con una opinión formada y sólida sobre los distintos asuntos de la ciencia y la tecnología.
El libro repasa también los principales hitos actuales del conocimiento del Cosmos, de la investigación en las fuentes de energía, del medio ambiente, la revolución verde, la biomedicina y la revolución genética entre otros ámbitos.

Algunos de estos aspectos los reflejamos a continuación sucintamente:

1.) La hipótesis Gaia (Lovelock, Margulis) considera que los seres vivos modifican las condiciones ambientales para asegurarse la supervivencia; eso quiere decir que la interrelación entre las condiciones físicas, químicas, geológicas, climáticas, etc. se desarrollan continuamente con el objetivo de mantener la vida. Esto propiciaría la arriesgada idea de considerar a la Tierra como una especie de Superorganismo vivo que altera las condiciones ambientales en provecho propio. Siendo muy sugestiva esta teoría R. Dawkins salió al paso de ella al señalar que el planeta no puede ser un organismo vivo porque no se puede reproducir.

2.) Medio ambiente (calentamiento global): 341 W/m2 es la energía medida en vatios que recibimos del sol; aunque vatio es una unidad de potencia, su distinción de la energía no es relevante para el caso. Si queremos que la superficie de la Tierra esté en equilibro térmico ha de radiar al exterior 341 W/m2
Pues resulta que ahora 1 W/m2 queda atrapado. Aparentemente es una ínfima cantidad (el calor de una bombillita de 60 vatios atrapado en cada metro cuadrado); pero como es persistente y acumulativa, está provocando el calentamiento de los océanos y la fusión de los glaciares y hielos polares.       
 

El aumento del nivel del mar como consecuencia del cambio climático puede traer un problema del que apenas se habla: la infiltración del agua salada en los acuíferos subterráneos, que son más importantes que los ríos para la salud humana. Ese es el verdadero problema al que se tendrán que enfrentar numerosas ciudades; la escasez de agua potable por la salinización invasora.

En definitiva, el fin de la ciencia no puede ser otro que avanzar en el conocimiento de los detalles más íntimos de la naturaleza y ofrecer a la gente sus resultados de manera que pueda decidir libremente sobre sus aplicaciones. Por eso la divulgación científica es necesaria, por eso son necesarios libros como éste.

martes, 3 de marzo de 2015

ALERTA TIERRA

Autor: David Burnie
Traductor: Fernando Bort
Editorial: S.M. Madrid, 2001.

Alerta Tierra  es un libro que nos ayuda a entender los problemas que afronta el mundo natural o lo que es lo mismo el estado de salud de nuestro planeta. Tales investigaciones no serían posibles sin los grandes avances tecnológicos (desde los satélites y los ordenadores hasta las cámaras de alta resolución y los minúsculos radiotransmisores),  que aportan datos sobre nuestro planeta disponiendo así de más información de la que nunca se ha tenido.  
  
Podemos comprender así algunos de los procesos del cambio climático y de paso, conviviremos durante un día con un glaciólogo que es el investigador que estudia estos cambios; también podemos observar en sus diferentes estados el recurso más preciado de nuestro planeta, el agua, así como los problemas que plantea su desigual distribución, su creciente contaminación o su amenaza de inundación; también podremos vivir un día en la vida de un hidrólogo. 
Se nos introduce en problemas  como la presión demográfica y la necesidad de aumentar la  producción de alimentos  lo que obliga a utilizar plaguicidas, abonos químicos y la utilización de la ingeniería genética para cultivos transgénicos. Como contrapartida nos propone pasar un día en la vida de una granja orgánica. Otros problemas que se abordan son las energías sucias, las basuras, los hábitats amenazados o la extinción de especies.   
Su contenido ayuda a conformar una conciencia cívica y responsable, dentro de una globalización bien entendida.
La edición está sumamente cuidada, la ilustraciones a base de fotografías a todo color están perfectamente integradas en el texto contribuyendo a  hacer inteligibles y sencillas, explicaciones que por su naturaleza son complejas. Su contenido humaniza la ciencia, haciéndola asequible, amable y divertida, sin perder rigor ni seriedad en sus planteamientos o deducciones. Todo ello contribuye a la divulgación de la ciencia  con un libro  interesante, ameno y práctico. (PM)

martes, 11 de noviembre de 2014

Un viaje optimista por el futuro

Autor: Mark Stevenson
Traductor: Vicente Campos
Editorial: Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2011. 18,90 €


Planteamiento
¿Conseguirá el hombre frenar el envejecimiento? ¿Se podrán cultivar órganos vitales dentro de nuestro propio cuerpo? ¿Nos fusionaremos con las máquinas? ¿Existen ya soluciones tecnológicas eficaces para combatir el cambio climático? ¿Habrá hoteles en el espacio dentro de los próximos 15 años? Estas y otras preguntas se intentan responder en este libro que el autor redacta tras visitar a los más prestigiosos científicos, investigadores, ingenieros e inventores de todo el mundo; los entrevista en sus propios laboratorios, naves industriales o campos de trabajo, lugares desde Estados Unidos hasta Australia,  donde se está “cocinando” el futuro.
El objetivo de este periplo era averiguar hasta qué punto los avances de la ciencia iban a  alargar y mejorar la calidad de la vida del ser humano así como resolver los principales retos a los que se enfrentará la Humanidad. El lector tiene así la oportunidad de entrar en contacto con los últimos y más complejos avances en áreas como la biotecnología, la nanotecnología, la genética, la medicina o la robótica, claves todas ellas para entender los cambios que se avecinan.

Lo que para Alvin Toffler en los setenta era El shock del futuro se convierte para Mark Stevenson cuarenta años después en el show del futuro a juzgar por las posibilidades que numerosos institutos científicos y laboratorios ofrecen en firme o prometen en breve. Y es que como dice  William Gibson “El futuro ya está aquí. Lo que pasa es que todavía no se ha distribuido bien”; en parte esta es la tesis que asume nuestro autor. Veamos algunos ejemplos:

Ejemplo 1. La primera secuencia de genoma humano completa de Craig Venter se realizó en 1999 y costó cien millones de dólares; a mediados de 2010 una empresa (Knomo) cobraba diez mil por hacer lo mismo; en 2011 había diez empresas que estaban compitiendo por hacerlo por no más de diez mil dólares. Ya se empieza a hablar del genoma de un individuo por cien dólares. La importancia de esta información sobre la biología de una persona, de su predisposición a ciertas enfermedades y de la mejor forma de prevenirlas, será vital dentro de unos pocos lustros en manos de su médico. Es decir, que los avances en nuestra biología están al borde de moverse a la velocidad de cambio que estamos acostumbrados a ver en la tecnología digital.

Ejemplo 2: El cerebro humano consigue un rendimiento equiparable a cien billones de instrucciones por segundo. En la década de los setenta IBM presentó un ordenador  que podía llevar a cabo un millón de instrucciones por segundo (una millonésima parte del cerebro). En 2011 Intel sacó un procesador ciento cuarenta mil veces más rápido (una séptima parte del cerebro). Es muy posible que a finales de esta década el portátil que tengamos logre la misma velocidad computacional que el cerebro humano.  Si continúa la tendencia exponencial habrá algún dispositivo que tenga más potencia de procesado que todos los cerebros humanos juntos. Alguien ha situado ese momento a mediados de  este siglo.

Ejemplo 3. La nanofábrica programable que contempla la posibilidad de sus autorréplicas proyecta una realidad futura espectacular, pasmosa. Pensemos en una fábrica no que fabrica productos, sino que produce fábricas y que a su vez cada una de éstas puede seguir produciendo más fábricas o productos si se desea. Nanofábricas que harán productos como si fueran fotocopiadoras pero en tres dimensiones; y que también se podrán reproducir a sí mismas. La reducción de costes será espectacular. Parece ficción, pero es ciencia.

Ejemplo 4: En el interior australiano se está trabajando con un sistema agrícola que está rejuveneciendo la biodiversidad a la vez que aumentan los beneficios de las granjas; y mientras tanto captura de la atmósfera CO2 y lo fija en el suelo. En casi todo tipo de suelo, si se aumenta la materia orgánica (hierbas) un 1 por ciento a una profundidad de treinta centímetros (raíces), se secuestran aproximadamente cien toneladas de CO2 por hectárea capturadas a la atmósfera. La FAO calcula que hay 3500 millones de hectáreas de pastos agrícolas en nuestro planeta. Si pudiéramos aumentar la materia orgánica en ellas en un 1 por ciento se compensarían doce años de emisiones de CO2 en el mundo entero.

Desde un visión más global el libro muestra, entre otros avances, la capacidad para ralentizar los tiempos de la muerte mediante el control del código de la vida misma; máquinas que sienten y piensan; la manipulación de la materia con precisión molecular; la programación de células; la precisión de que Internet solo está en sus primeros pasos; la investigación con robots sentientes; la fusión del ser humano y la máquina; la fabricación de combustibles a partir del aire y la luz del sol; la solución a la catástrofe climática y el dominio del clima, etc. Estas serían experiencias que ya están teniendo lugar. En síntesis el libro avista revoluciones en comunicaciones, medicina, biología, robótica, nanotecnología y producción de energía que podrían cambiarlo todo.

Pero el autor llama la atención al lector de que lo que expone es una diminuta fracción de innovaciones que todavía no podemos imaginar. Sin embargo, este ramillete de entrevistas son suficientes para  abrir  la mentalidad del lector hacia una perspectiva distinta de la realidad. Una realidad que muestra que los cambios tecnológicos y científicos están transformando la sociedad en la que estamos viviendo mucho más de- prisa de lo que pensamos; por eso el autor sostiene que necesitamos educar y vivir de una forma ligeramente distinta para poder formar parte de estos cambios, que no es lo mismo que adaptarnos a ellos. Y uno de los aspectos que él considera importante para empezar es el del cultivo del optimismo.

Optimismo
Porque hay razones para el optimismo; eso es lo que transmiten los entrevistados y eso es lo que defiende Mark Stevenson para quien ser optimista es un posicionamiento moral. “Es un imperativo moral” llega a decir, “porque si no estamos preparados para imaginar un mundo mejor, condenamos al mundo a ser peor”.
Se trataría pues de mantener la esperanza y de cultivar la ilusión; desde el pesimismo o el escepticismo no hay margen de mejora. Ver el vaso medio lleno es cuidar de que no se pierda lo que hay, de que no se rompa el vaso o de contribuir a seguir llenándolo.
Por eso el autor propugna un optimismo voluntarioso, pragmático, proactivo; una actitud que huye de la desesperanza y del entreguismo; esa actitud del que dice que las cosas pueden hacerse y se pone manos a la obra; o que las amenazas pueden evitarse y también pone los medios para ello.
Coherente con este pensamiento Mark Stevenson ha creado e impulsa por todo el mundo La Liga de los Optimistas Pragmáticos con la que se puede contactar a través de su Web. Y dado que desde el optimismo se encuentra una motivación para que lo que es posible se convierta en realidad, se concede así una oportunidad al mundo para que sea mejor asumiendo que la suma de muchos optimistas aumenta esa oportunidad. Porque el futuro está por decidir.

En 1986 una prospectiva europea decía que “el pasado podemos conocerlo, pero no cambiarlo; por el contrario, el futuro no podemos conocerlo, pero sí cambiarlo”.
Por eso siempre es positivo incentivar nuevos sueños para la humanidad, mejorar la visión del mundo o divulgar el hecho de que todos somos responsables del devenir; aunque unos más que otros. Pero además, al creer en el futuro se mantiene un compromiso con las generaciones posteriores y se acepta como obligación y como deseo su mejora. Es una actitud responsable con el planeta y con la humanidad dentro de él. La mente que se muestra deprimida en lo que respecta al futuro de la sociedad es peligrosa para la sociedad del futuro.
En una situación límite en la que estuviera en juego la supervivencia, la actitud optimista de quienes estuvieran en tal trance sería fundamental para encararla e influir positivamente en el resultado. Y es que el actor humano modifica la realidad con su actitud e influye en su desarrollo tanto por acción como por omisión.
Incluso en el caso del diseño de utopías positivas (que no es el caso), sería un ejercicio saludable para el futuro del ser humano porque como dice Eduardo Galeano, sería  una importante razón para caminar y para saber hacia dónde.

Crítica
El estilo del libro que estamos comentando es desenfadado, un poco farragoso a veces y con un alto grado de densidad de contenido en otras, aunque no demasiadas; todo ello exige del lector una gran concentración mental en algunos pasajes, pero le merecerá la pena el esfuerzo porque aunque la comunicación no es lo mejor del libro, es importante lo que comunica. Para aligerar la lectura el autor salpica de vez en cuando su discurso con situaciones graciosas o alusiones chispeantes muy del gusto del  humor inglés.

No es exactamente un libro de divulgación científica (no se detiene en la explicación prolija), sino un avance de resultados y experiencias así como de la proyección futura de las consecuencias tras la aplicación y generalización de las citadas experiencias. Por eso en sus entrevistas con los diversos científicos un lector poco avezado se puede perder en algunos párrafos, pero pronto se reencuentra con otras reflexiones lúcidas y estimulantes  provenientes del científico en cuestión o del propio autor.

En definitiva estamos ante uno de esos libros que no deja indiferente a quien lo lee; no hay razón más alta que respalde su lectura. (PM)


viernes, 24 de octubre de 2014

CLONES, MOSCAS Y HOMBRES

Autor: Antonio López Campillo
Editorial Planeta, Barcelona 1998



Atractivo libro sobre anécdotas de la Ciencia y los científicos, que nos viene a  mostrar que los personajes importantes no son tan diferentes de nosotros; esa chispa, ese destello de una frase adecuada en el momento oportuno o esa intuición errada en  otro inoportuno, nos pone de relieve el aspecto humano de la persona, iluminando rincones aparentemente insignificantes de su vida; en el fondo nos reconforta reconocer que  siguen siendo humanos, y que aunque hayan vivido en tiempos lejanos todos somos coetáneos, como dirá uno de los científicos protagonistas.  
  


            Por lo demás el ingenio está asegurado en la mayoría de las páginas; un ingenio sutil, brillante, como el de una metáfora fugaz cuya imagen pervive por un tiempo en nuestra mente. Pero el libro es algo más que anécdotas, ya que a través de ellas, o aprovechando que hay que situarlas en el contexto adecuado, es decir utilizándolas como pretexto el autor va presentando y explicando de manera sencilla algunos de los hallazgos, invenciones o teorías de los respectivos científicos. (P.M.) Publicado en el Diario Montañés.


viernes, 10 de octubre de 2014

Esa electrizante electricidad

Autor: Nick Arnold
Ilustrador: Tony de Saulles
Editorial Molino, Barcelona 2000




Este libro pertenece a una serie de líneas editoriales cuyos títulos generales son “Esa horrible ciencia”, “Esa horrible historia” o “Esa gran cultura”. El que aquí estamos comentando pertenece, evidentemente, al primer grupo en donde también  se encuentran otros volúmenes tales como  “Huesos, sangre y otros pedazos del cuerpo”,  “Esa caótica química” o “Esa repelente naturaleza”.

Nick Arnold, su autor, dedica su tiempo libre  a la enseñanza de adultos en un instituto. Eso le da la autoridad y la experiencia necesarias para moverse con agilidad, humor e ingenio en una materia tan árida como es la física, explicando sus leyes con rigor y amenidad y salpicando sus páginas con atractivas historias y sabrosas anécdotas. 
El libro tiene la propiedad  de que si el lector es un poco paciente, aunque no le guste la física como asignatura, terminará enganchándose y disfrutará con las curiosidades que acompañan a cada descubrimiento o con las consecuencias de su puesta en práctica. Es posible que cuando termine de leerlo vea esta materia de otra manera. 

La audacia de este autor está en aplicar esas leyes tan abstractas a las actividades cotidianas presentándonos así una realidad con otra perspectiva. La amenidad del libro viene a su vez  subrayada de la mano del ilustrador cuyos dibujos entre el cómic y el chiste conceptual  complementan  magníficamente las propuestas textuales.  (PM) Publicado en Peonza

viernes, 23 de mayo de 2014

Por qué somos como somos


Autor: Eduardo Punset
Editorial Aguilar, Madrid, 2009. 18,50 €

En un gran esfuerzo de síntesis divulgativa, Eduardo Punset presenta el estado actual de las investigaciones en torno a no pocos grandes misterios de la existencia humana con indudable eficacia comunicativa .
Transitando de lo micro a lo macro, de la bacteria al cosmos, y mostrando la estrecha relación entre ambas categorías, el autor desarrolla temas apasionantes al tiempo que trascendentales y a menudo se tiene la impresión de estar tocando el principio de todo, de estar a puno de desvelar un determinado interrogante vital; y en ocasiones es así.

A través de especialistas destacados accedemos a las últimas teorías sobre el lenguaje, la memoria, o el aprendizaje y cómo esto nos diferencia de las otras especies animales. Algunas reflexiones sobre la sexualidad y la reproducción pueden resultar cuando menos sorprendentes, sino inquietantes. Otros aspectos de antropología cultural, como la belleza, el sistema económico o el comportamiento social también son abordados a la luz de las reflexiones de especialistas en sus campos respectivos.

El lector va leyendo y va despejando incógnitas tan sugerentes que le van atrapando en otros círculos interrogativos que a su vez desea resolver.
El deseo de conocer se va alimentando e incrementando a medida que se van satisfaciendo las primeras dosis de curiosidad. Y es que a más conocimientos, más incógnitas; cuanto más información poseemos sobre los misterios de la vida, o del hombre, o del universo, más compleja se vuelve la cuestión. (PM) Publicado en Peonza nº 94

viernes, 16 de mayo de 2014

El Mundo de Max. La ciencia para todos


Autor: Javier Fernández Pacheco
Editorial: Páginas de Espuma, Madrid, 2008. 15 €

En este libro hay dos tipos de capítulos que se van alternando; los primeros van contando un día en la vida de Max, un muchacho con una gran curiosidad por todo lo que le rodea; por eso nuestro héroe no sólo ve el mundo a su alrededor sino que lo observa con curiosidad y se hace preguntas sobre él. Al final de cada capítulo aparece una sección con experimentos y nuevos aspectos de los fenómenos que hemos visto con Max. Tanto los episodios como las secciones experimentales son unidades con cierta independencia entre sí, por eso si se está interesado en un tema en particular o se buscan experimentos sobre ciertas leyes se puede acudir a esas partes separadamente.

Los índices del final del libro que muestran los temas tratados en cada episodio, así como un listado completo de los experimentos, permitirán volver en cualquier momento futuro (y repetir algunos experimentos) cuando el interés o la curiosidad o el desarrollo en profundidad de alguna idea de las aquí tratadas lo demanden.

Magnífica propuesta divulgativa pegada a la vida cotidiana, vista con los ojos de un científico y adaptada a las inquietudes de un adolescente. Acrecentará en éste el interés por la ciencia que no es poco. (PM) Publicado en Peonza

viernes, 21 de marzo de 2014

El ladrón de cerebros

Autor: Pere Estupinyà
Editorial: Debolsillo, Barcelona, 2012.  9,95 €

Está publicado por la Editorial Debate en 2010 al precio de 22,90 €. Traigo aquí la edición de bolsillo de 2012 porque resulta muy asequible para su compra y muy manejable para su lectura.
El autor Pere Estupinyà es un bioquímico, que fue profesor de “Ciencia,Tecnología y Sociedad” en la Universidad Ramón Llull y que ha participado como guionista y editor del Programa de TVE “Redes”. Tras obtener la prestigiosa beca Knight de periodismo científico pasó el año 2007 entre el Instituto Tecnológico de Massachusetts y la Universidad de Harvard donde tuvo la oportunidad de conocer, entrevistar  o asistir a las clases de eminentes científicos de todas las ramas del saber e introducirse en algunos de los laboratorios y centros de investigación más punteros de la ciencia. Parte de esta experiencia intelectual a la par que vital ha ido quedando reflejada en su blog.

El presente libro es una reflexión más meditada, documentada y extensa de esos apuntes rápidos que iba colgando en la Red y que todavía sigue alimentado. Entre otras muchas cosas El ladrón de cerebros  nos muestra de forma ingeniosa el recorrido de un virus de resfriado por algunos de nuestros órganos, los procesos cerebrales en la toma de decisiones no tan meditadas como pudiéramos pensar, el comportamiento de las hormonas cuando uno se enamora o las implicaciones de la teoría del Caos; también nos describirá su asombro al observar a un gusano con ocho cabezas conseguido en un laboratorio, su admiración al escudriñar células de la piel reprogramadas para funciones cardíacas o su estupefacción al conocer el comportamiento de algunos parásitos que se instalan en el cerebro de las hormigas para dirigir su conducta en beneficio propio.
En definitiva con un planteamiento entretenido el libro aborda las cuestiones e investigaciones más avanzadas de la neurociencia, la cosmología, la genética, la psicología, la sociología de la ciencia o el cambio climático y nos lo ofrece con una gran claridad. Consciente de las dificultades de algunos de los temas tratados el autor afina su razonamiento y lo envuelve de la pasión y el entusiasmo que siente por el conocimiento científico, transmitiéndolo con unos textos convincentes, atractivos y ampliamente comprensibles. Pere Estupinyà consigue hacer disfrutar con la  divulgación científica al plantear la ciencia como una aventura apasionante. El lector se lo agradecerá. (P M) Publicado en Peonza Nº 104 Marzo 2013 

martes, 11 de febrero de 2014

Inteligencia emocional



Autor: Daniel Goleman
Traductores: David González Raga y Fernando Mora
Editorial: Kairós, Barcelona, 1997

Es  éste uno de los libros pioneros que sobre el tema de la gestión de las emociones han ido apareciendo a lo largo de la última década. La importancia que ha ido cobrando esta cuestión ha ido pareja a los avances que la ciencia ha conseguido en este campo. En efecto la neurociencia es una de las ramas de la medicina que más desarrollo ha experimentado a pesar de las dificultades que siempre ha planteado el estudio del cerebro en vivo y en acción; sin duda no es ajeno a las últimas aportaciones las grandes contribuciones a su funcionamiento del investigador Antonio Damasio (Y el cerebro creó al hombre, ya comentado en este blog).
    

El autor parte del concepto de inteligencia emocional como la forma que tiene nuestra mente de interrelacionarse con el mundo; y en esta interacción participan los sentimientos, los impulsos y su control, la motivación, la perseverancia, el autoconocimiento, la empatía, el entusiasmo o la agilidad mental entre otros. De la confluencia y actuación de estos elementos surge la autodisciplina, el altruismo, la fuerza de voluntad, (y/o sus ausencias). En síntesis la inteligencia emocional sería el vínculo entre sentimientos, carácter e impulsos morales. 

El autor (psicólogo y redactor científico del New York Times) nos invita a desarrollar determinadas habilidades emocionales como perseverar en el empeño a pesar de las frustraciones, regular nuestro propio estado de ánimo, empatizar y confiar en los demás, autocontrolar las emociones, controlar la vida emocional, etc. 
En esencia, nos viene a decir, el ser conscientes de las emociones constituye ya en sí una habilidad emocional fundamental; y esto supone mantener esa conciencia autorreflexiva que se posa sobre el propio estado emocional;  evidentemente ésta es una forma de dominar la emoción al ser capaz de sobrevolarla, que no sobrevalorarla.
 

El autor llama la atención sobre la importancia de saber poner palabras a lo que se siente, porque ello ya es una forma de apropiase de lo que a uno le pasa. El alexitímico ( del griego a: negación, lexis: palabra, thymos: emoción) es incapaz de expresar con palabras sus sentimientos; no es que no sienta, sino que no sabe lo que siente.

Sentencia Goleman que todo lo que hacemos, desde las diversas actividades hasta los amigos que elegimos no son más que intentos de llegar a sentirnos mejor. Digamos que el arte de calmarse a uno mismo constituye una habilidad fundamental. 


El libro es un manual de uso para conocer mejor nuestro cerebro y su funcionamiento y de este modo conocernos mejor a nosotros mismos, conociendo nuestras emociones, nuestros reacciones y, en definitiva, nuestra comportamiento. Dicho conocimiento permitirá a su vez actuar sobre nuestros estados de ánimo y sobre nuestras acciones en un intento de mejorar nuestra vida emocional.

martes, 31 de diciembre de 2013

Una muy breve historia de casi todo


Autor: Bill Bryson
Editorial: Molino, Barcelona, 2008. 23 €

“No existe nada, ni una sola cosa, que no sea increíble e interesante cuando te detienes a examinarla. Ya estés hablando sobre cómo salió el universo de la nada, sobre cómo cada uno de nosotros está formado por billones de átomos sin conciencia de que trabajan juntos y armoniosamente coordinados, sobre por qué los océanos son salados, sobre qué pasa cuando explota una estrella…”
Esto es lo que nos dice el autor en el prólogo del libro y éste es el objetivo que persigue y consigue a lo largo de las páginas del volumen que comentamos.

Ciertamente es ambicioso el título, pero el término “casi” que lo incluye libera al autor de la posible acusación de pretencioso que se le puede aplicar a quien anuncia poder explicarlo todo. No lo explica todo, pero todo lo que explica, que es mucho, lo hace de una manera amena, inteligible, interesante y motivadora. Y muchas cosas resultan increíbles, pero no porque resulten difíciles de creer, sino por la dificultad que entraña explicar tal grado de complejidad aparentemente de forma tan fácil y sencilla.

Tiene un gran valor que un científico como Bill Bryson aborde los misterios del tiempo y del espacio, de cómo la vida apareció en este maravilloso planeta que es nuestro hogar, o de cómo emergió el homo sapiens hasta llegar hasta nosotros; y todo ello lo haga pensando en los lectores jóvenes. A lo largo de su lectura también nos vamos encontrando con científicos excéntricos junto a otros verdaderamente revolucionarios; se revisan absurdas teorías en las que se creyó durante mucho tiempo junto a otras en principio despreciadas que resultaron ser después fundamentales para el progreso científico; por último también explican determinados descubrimientos accidentales que cambiaron el devenir de la ciencia.

La aludida agilidad narrativa del autor permite presentar este intento de comprensión del mundo que es la ciencia como una aventura apasionante de la Humanidad que va resolviendo enigmas; como un conocimiento fascinante para el ser humano al participar de ese ingenio; y como un saber emocionante para todo individuo.

Acompañado de una excelente presentación a todo color y profusamente ilustrado este hermoso libro es todo un lujo. (PM) Publicado en Peonza nº 90

viernes, 6 de diciembre de 2013

Ágil Mente



(Aprende cómo funciona tu cerebro para potenciar tu creatividad y vivir mejor)
Autor: Estanislao Bachrach
Editorial: Conecta, Barcelona, 2013


En contra de lo que pudiera parecer éste no es un libro de autoayuda al uso, aunque su uso puede servir de ayuda a quién lo lea; pero esto lo hace todo buen libro.

Ágil Mente busca impulsar la capacidad creativa que hay detrás de cada uno de nosotros, estimulando nuestras facultades mentales, procurando seguridad y confianza en nosotros mismos, mejorando la autoestima y dando pautas para conocer mejor nuestro comportamiento emocional. De nuevo puede surgir la suposición de que estamos ante un manual convencional de autoayuda, pero no haríamos justicia a este libro si lo dejáramos en ese nivel; porque la propuesta es más ambiciosa de lo que este subgénero insinúa; y si bien es cierto que hay consejos y técnicas dirigidas a mejorar el estado emocional y a optimizar las propias ideas buscando la originalidad y la innovación, las observaciones se basan en el conocimiento científico y en una base experimental altamente cualificada. Por eso este libro es también una forma de divulgación científica y una aplicación de los descubrimientos más recientes de la ciencia orientados a la mejora de la gestión de las emociones en la vida cotidiana.
 
El protagonismo es de la neurociencia que merced a sus últimos avances nos permite saber con más precisión cómo nos surgen las ideas; e incluso cómo nos pueden surgir las ideas innovadoras, esos relámpagos que de pronto iluminan por un instante un problema que parecía irresoluble.

El autor afirma que más del noventa por ciento de las decisiones que tomamos a diario son emocionales y de ahí la importancia de desarrollar la inteligencia emocional y de conocer (y conocerse) este aspecto de la persona.
Parte así de la base de que entendiendo al cerebro y sabiendo cómo funciona, podemos sacarle más provecho, producir mejores ideas y en definitiva ser más creativos. Y alega que esto no es patrimonio de unos pocos inteligentes, porque con sencillos ejercicios prácticos todos podemos desarrollar nuestro potencial creativo y expandir nuestras capacidades mentales. Y es que la anatomía y estructura del cerebro son modificables con los ejercicios y las técnicas adecuados. 

    
Hoy sabemos que el cerebro puede seguir aprendiendo hasta el último momento de la vida, que las zonas menos desarrolladas del mismo pueden desarrollarse en cualquier momento y que la edad adulta e incluso la vejez no son obstáculos para desarrollar nuevas conexiones sinápticas. Hoy también comprendemos qué pasa fisiológicamente cuando tenemos estrés y eso nos permite saber cómo combatirlo; entendemos mejor los mecanismos del aprendizaje, la incidencia de los sentidos en la memoria, las diversas clases de memoria y su potenciación, la forma de reforzar la atención, el control de las emociones negativas, etc.

Las técnicas que él sugiere para implementar estas facultades resultan más plausibles cuando vienen avaladas por la experimentación científica como ya se ha dicho. Y quien defiende todo esto es un experto en biología molecular, docente e investigador que fue en el Harvard Medical School y actualmente profesor de innovación y liderazgo en la Universidad privada Torcuato Di Tella de Buenos Aires.

En definitiva esta propuesta editorial es un intento positivo de impulsar el potencial que cada uno de nosotros tenemos infrautilizado por desconocimiento, timidez, inseguridad o por la confluencia de todas estas razones. Y en tal sentido busca sacar el máximo rendimiento a nuestra propia energía mental tras enseñarnos a descubrirla y comprenderla.



martes, 19 de noviembre de 2013

Viaje a Australia, Nueva Zelanda y Malasia


Autor: Gerald Durrell
Editorial Alianza. Madrid, 2005. 7 €

Autor de una nutrida colección de cuentos (Bichos y demás parientes, El jardín de los dioses, Filetes de lenguado, etc) Gerald Durrel, es también un escritor que relata sus experiencias como naturalista y zoólogo. Este es el caso del volumen que ahora comentamos. Un libro de viajes planteado desde la curiosidad científica y desde la preocupación por la conservación de la naturaleza, sin olvidar la obligada reflexión sobre el papel del hombre en ella.
 
Su pasión por la vida animal queda reflejada en estos cuadernos de campo escritos con la amenidad y el sentido del humor propios de su estilo. Las divertidas anécdotas y las agudas observaciones ingeniosamente contadas pespuntean un tapiz multicolor en el que se van perfilando los protagonistas de esta aventura; nos referimos a esa fauna extraña y fascinante de las tierras australes: cormoranes, albatros, vuelvepiedras (aves de pico torcido y de curiosa conducta grupal), wekas (aves de extraño aspecto), aves lira, ornitorrincos, dragones voladores, tuáteras (genuino monstruo prehistórico), kakapúes (especie de loros-búho), etc.

La expedición está formada por un equipo de rodaje para una televisión británica; y leyendo el libro, uno siente que sin conocer el resultado de lo filmado, que sin duda será interesante, su visionado no podría sustituir la emoción que se desprende de la lectura de estos diarios de viaje. Por eso saludamos esta reedición en castellano de un libro que vio la luz originalmente en 1966 y que fue traducido en 1986.

  
Y es que un viaje a través de la mirada de un entusiasta naturalista es un privilegio para el lector; se agudiza la observación, se profundiza en la relación de los seres de cada ecosistema y se impulsa la reflexión con mayor amplitud de criterio; tres efectos que también los produce un buen libro; por eso el viaje es una metáfora de la lectura y por eso esta lectura es como un viaje.
(PM) Publicado en Peonza nº 80

martes, 24 de septiembre de 2013

Y el cerebro creó al hombre ¿Cómo pudo el cerebro generar emociones, sentimientos, ideas y el yo?

Autor: Antonio Damasio
Traductor: Ferran Meler Orti
Editorial: Destino, Barcelona, 2012

El científico de origen portugués Antonio Damasio  nos desvela en su último libro algunas de las hipótesis más recientes sobre los complejos procesos mentales que han desembocado en la conciencia humana.

Empieza subrayando que sin conciencia, sin una mente dotada de subjetividad, no tendríamos modo de conocer que existimos; y mucho menos sabríamos quiénes somos y qué pensamos. Y es que, si la subjetividad no se hubiera originado de manera muy simple al principio en criaturas más sencillas que los seres humanos, la memoria y el razonamiento probablemente no se habrían desarrollado de la manera prodigiosa en que lo hicieron; ni se habría allanado el camino evolutivo hacia el lenguaje y la versión más compleja de la conciencia que hoy poseemos los seres humanos. El dolor no se habría convertido en sufrimiento, ni el placer en gozo; tampoco existiría el conocimiento, ni la cultura, ni la historia.  Porque todo esto significa no tener conciencia.


Ahora bien ¿de qué está hecha la conciencia? Damasio responde: de una mente. Y la mente la construye y elabora el cerebro como resultado de las imágenes organizadas que fluyen en la corriente cerebral; ésta sería una mente inconsciente. Y cuando el cerebro inserta un sujeto que conoce (yo, sí mismo, el que vive la experiencia) en la mente, surge la subjetividad.
Damasio nos dice que la mente surge cuando la actividad de los pequeños circuitos de grupos de neuronas se organiza a través de grandes redes y componen patrones momentáneos. Estos patrones representan cosas y acontecimientos que están fuera del cerebro; se les conoce como mapas. 
En síntesis pues, el cerebro levanta mapas del mundo a su alrededor así como de sus propias actividades; y estos mapas se experimentan como imágenes en la mente humana; “imagen” se refiere aquí no sólo a la imagen de índole visual, sino de cualquier procedencia sensorial ya sean auditivas, viscerales o táctiles, entre otras.
Esclarecedora la metáfora que nos propone para ilustrar el origen de la mente consciente; nos dice: “el sí mismo es el resultado del funcionamiento de numerosas zonas cerebrales, de la misma forma que la interpretación de una obra sinfónica requiere de la intervención de numerosos músicos. Pero lo curioso de los tramos superiores de la interpretación de la conciencia es la ausencia de un director antes de que el concierto empiece, aunque a medida que el concierto se va desarrollando, el director cobra existencia. Y entonces un director dirige la orquesta, pero es el concierto el que ha creado al director (el sujeto, el sí mismo) y no al revés”.

domingo, 7 de julio de 2013

Cinco ecuaciones que cambiaron el mundo (el poder y belleza de las matemáticas)



Autor: Michel Guillen
Editorial: Debate, Madrid, 2001

Con lenguaje sencillo y asequible este libro nos habla de los grandes descubrimientos de la ciencia y el papel que en ello han tenido las matemáticas. Bueno, las matemáticas y la brillantez de una serie de personas, investigadores natos, que merced a sus descubrimientos hoy podemos disfrutar de algunas ventajas que de aquéllos se desprenden: la electricidad, los aviones, viajes al espacio, mayor comprensión del cosmos, comprensión de la mortalidad de toda vida terrestre, descubrimiento de la pavorosa fuerza de la energía de los átomos (la energía nuclear), etc.
Michel Guillen bucea en la vida de los personajes ofreciéndonos también los conflictos sociales y políticos a su alrededor, las grandezas y las miserias de los hombres, las tragedias familiares y las ambiciones personales; en fin todo aquello que de algún modo contribuyó al lugar que cada uno de estos hombres ocupa en la historia. El lector también puede ver cómo avanza la ciencia; cómo de las observaciones de uno avanzan las tesis de otros, cómo los errores de unos permiten los hallazgos de otros, en fin cómo se va construyendo el conocimiento científico.

Los cinco grandes científicos son Newton, Bernoulli, Faraday, Clausius y Einstein.

Las deducciones de Newton parten de la observación de que la Luna no caía sobre la Tierra, como sí lo hacía una manzana. Él representaba la situación como la de una persona que girara al extremo de una cuerda: la fuerza centrífuga era la que mantenía tensa la cuerda tirando con una intensidad que dependía de solo tres cosas.
- la masa: tiraría más de la cuerda una persona mayor que girara que un niño pequeño.
- la longitud de la cuerda: una cuerda muy larga produciría un efecto mayor que una cuerda corta.
- la velocidad: cuanto más deprisa se hiciera girar a la persona, más tiraría de la cuerda y tendría una mayor sensación de verse apartada del centro.
O sea, una fuerza centrífuga grande correspondería a una persona o un objeto muy pesado que girara muy deprisa al extremo de una cuerda larga.
La atracción estaba en proporción doble a la distancia de los respectivos centros.
A partir de aquí llegó a la conclusión de que esa fuerza centrífuga era la gravedad.
La gravedad era el pegamento que unía al universo.
Finalmente la fórmula quedaría así: Fuerza Gravitatoria de la Tierra= G X M X m : d2 



Fue importante la fórmula para la NASA. Los astrónomos habían calculado durante años la órbita lunar con tanta precisión que los ingenieros de la NASA estaban ya en condiciones de saber exactamente en qué lugar estaría en cada momento su blanco lunar. Además calculando cómo disminuía la gravedad de la Tierra en todos los puntos de la ruta a la Luna habían determinado qué tamaño de cohete se necesitaría y la cantidad de combustible. Para proporcionarle un 5 por 100 más de impulsión habían elegido como lugar de lanzamiento Cabo Cañaveral; era la zona más cercana al Ecuador, el efecto de giro terrestre se notaba más que en ningún otro lugar del país; es decir que los objetos recibían mayor fuerza centrífuga cerca del Ecuador porque el Ecuador era la zona más alejada del eje de la Tierra. Era como lanzar un cohete desde el borde de un tiovivo que girara a toda velocidad. Al lanzarlos hacia el Este lo hacía a favor del giro y afortunadamente lo podía hacer con seguridad porque estaba el Océano Atlántico.

Se trataba de aplicar la ecuación de Newton a tres objetos de forma simultánea (Tierra, Luna, Nave). A medida que la nave se moviera hacia uno irían cambiando los tirones gravitatorios. Llevar un control exacto y predecir el efecto de red solo lo podían hacer ordenadores que ocupaban toda una planta del Centro de Control que estuvieron trabajando durante varios años las veinticuatro horas al día. Así se diseñó la ruta más segura y la más barata. Al imprimir un giro al proyectil a gran velocidad se impedía que cabeceara y se saliera de su curso… la misma razón física que mantiene erguida la peonza cuando gira.

Deducciones y ejemplos similares hizo Bernoulli antes de descubrir el comportamiento de los fluidos; Michael Faraday antes de descubrir la corriente eléctrica y Rudolfo Clausius al deducir la Segunda Ley de la Termodinámica (1850) en donde retrataba un universo que se precipitaba hacia el silencio y la quietud eterna. La muerte térmica del universo. La creación de vida era un acto antinatural, un deshacer provisionalmente el natural desorden de las cosas. Científicamente hablando la creación de cierta cantidad de vida se veía inevitablemente acompañada de una cantidad de muerte muchísimo mayor.  

Albert Einstein y la Teoría de la Relatividad Especial cierra esta serie de grandes descubridores. Einstein había descubierto que masa y energía se comportaban igual; eran intercambiables. La masa podría eliminarse y convertirse en energía y la energía en masa. 
Por su parte los científicos descubrieron que un átomo era un mecanismo con diversas partes en movimiento; un núcleo de protones y neutrones rodeados de un enjambre de electrones. Los neutrones no hacían intento de escapar; pero los protones al tener cargas positivas las cargas similares se repelían entre sí; había una fuerza nuclear que los mantenía unidos a duras penas; si el núcleo era de gran tamaño había demasiados protones que se repelían y algunos lograban escaparse; era como intentar abrazar un montón de muelles de colchón. Si el montón era demasiado grande algunos de los muelles se escapaban. Los protones que se escapaban son los que constituyen la radiactividad. Al escaparse robaban una parte de la masa del núcleo y la transformban en energía, tal como mostraba la ecuación de Einstein.  

E= mXc2

Así pues la radiactividad era una manera de rebajar la tensión de un núcleo pesado. Por tanto si el núcleo era tan grande y tan tenso podría ser sencillo hacer que se rompiera por completo recogiendo la energía que se desprendiera.

El uranio tenía el átomo más grande descubierto en la Naturaleza; su núcleo se componía de noventa y dos irascibles protones luchando por desprenderse.

Cuando los científicos bombardearon el núcleo con un neutrón (1934) comprobaron que éste se rompía  y parte de su masa se convertía en energía. Se había sacado el genio de la botella: con fines destructivos daría lugar a la bomba atómica; con fines pacíficos podía producir una gran cantidad de energía con un gran riesgo.