martes, 21 de noviembre de 2017

El capitalismo en crisis


Autor: Juan Torres López
Editorial: Anaya, Madrid, 2015. 12 €

Juan Torres es uno de los economistas más reconocidos en España que ha adquirido notoriedad en los últimos años por sus análisis coyunturales de la crisis actual y, sobre todo, por su labor de divulgación económica, a propósito de aquella. En efecto, este catedrática de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla ha venido publicando, a menudo en cooperación con otros colegas, diversos trabajos en torno a la prolongada depresión económica que sufre España; ha profundizado en las causas que contribuyeron a que “se cayera todo sin que su hundiera nada”, ha analizado el incremento de las desigualdades sociales y de género producidas por aquella, ha criticado las medidas adoptadas para atajar la crisis por injustas e ineficaces y ha propuesto una serie de medidas alternativas dirigidas a la creación de empleo y a la contribución del bienestar en España.  

En este libro el profesor Torres realiza una exposición sucinta de la sucesión de las crisis desde la Antigüedad hasta la actualidad; acerca más el foco a las crisis de índole estrictamente capitalista (a partir del siglo XVIII) y dentro de éstas centra especialmente la atención en la Gran Depresión de 1929, la crisis estructural del último tercio del siglo XX  y la que estamos viviendo en la actualidad derivada de la difusión de las hipotecas basura.
Hay dos ideas que el autor quiere resaltar para poder comprender la naturaleza del sistema capitalista: a) que no se trata de hechos aislados, sino de fases de una misma secuencia histórica, y b) que cada crisis hay que analizarla contemplando todas las variables de su contexto (relaciones de poder, cultura, ideología, entramado social).
Interesante también el apartado que dedica al papel de los gobiernos en la forma de afrontar las crisis e, incluso, de soslayarlas al adelantarse a sus efectos. Y es que en circunstancias tan delicadas el acierto en la gestión es determinante. Y no solo porque sea una cuestión de eficacia política que ya sería importante, sino porque se trata también de una responsabilidad ética, no menos trascendente.

Desde la claridad expositiva, el rigor, la amenidad y la agilidad de pensamiento, este libro toca un tema crucial en nuestro tiempo. Y su forma de abordarlo puede despertar en más de un lector, medianamente maduro, el interés por el papel de la economía en la reciente historia del hombre y en nuestras propias vidas. También puede sensibilizar  y alimentar inquietudes de índole social a cualquiera que se acerque a este texto con espíritu abierto. En ningún caso le defraudará. Publicado en Peonza nº 117 



martes, 14 de noviembre de 2017

El corazón y la espada


Autora: Rocío Rueda
Editorial: Anaya, Madrid, 2015. 10 €

Damos la bienvenida a una novela histórica en la que la protagonista es una joven audaz, valiente y decidida. Estamos en plena Edad Media y la acción se localiza en la incipiente Castilla entre Palencia y Burgos; nuestra protagonista ha crecido en el castillo de la villa de Saldaña.  

Como es sabido era costumbre que entre la nobleza fueran los padres los que concertaran los matrimonio de sus hijos. En el caso de Jimena podría parecer apropiada esta tradición pues había sido cuidada por la sirvienta al haber perdido a su madre. Y en cuanto a su padre, a quien ella adoraba, no podía disfrutarlo todo lo que quería al estar ocupado en servicios al rey y en el campo de batalla. No debe extrañar pues que ella, hija de un conde y heredera del título, fuera objeto de atención y codicia de numerosos candidatos interesados tanto en el título como en su patrimonio. Pero, si además pierde a su padre víctima de una traición, y se encuentra, sin quererlo, en medio de las intrigas nobiliarias para asesinar al rey, la situación de nuestra protagonista se torna ciertamente delicada. Perdido su principal baluarte, cualquiera de los candidatos le aseguraba protección, o la atemorizaba si era rechazado.  Sin embargo Jimena tenía sus propios planes para su vida y no permitirá que las normas convencionales determinaran su destino. Sabía que su condición de mujer la hacía más vulnerable,  pero ella estaba decidida a llevar adelante sus sueños; siempre había luchado por lo que quería.

Intriga, acción, emoción y aventura, son los alicientes que el lector encontrará en este relato. No es necesario más. Publicado en Peonza nº 117

martes, 7 de noviembre de 2017

Polvo de estrellas (Carl Sagan y los misterios del Cosmos)


Autora e ilustradora: Stephanie Roth Sisson
Traductora: Susana Tornero
Editorial: Juventud, Barcelona, 2015. 14,90 €

He aquí un álbum ilustrado que nos presenta un aspecto de la ciencia de forma amable y amena. Se trata de una mirada familiar y accesible hacia Carl Sagan que fue niño curioso e imaginativo, apasionado por conocer los secretos de la vida y fascinado por explorar los límites de su entorno y más allá. Ya adulto, y sin perder nunca lo anterior, sería también activista, educador, astrofísico, filósofo optimista, divulgador científico, escritor de ciencia-ficción y poeta.  
Estamos así ante una breve y sencilla biografía que nos cuenta cómo un niño de Brooklyn que contemplaba fascinado las estrellas se convirtió en un científico que se dedicó a explorarlas extrayendo algunos de los grandes misterios del universo.

Su profundización en el mundo de las estrellas, los planetas y el origen mismo de la vida en el nuestro le llevó a experimentar un sentimiento de comunión con la Tierra primero y con las estrellas después. No era para menos, ya que este planeta azul, con todos sus habitantes, estaba hechos de polvo de estrellas; y ello alimentaba la hipótesis de que el mismo proceso se hubiera producido en otros lugares del universo. Era tal la emoción que le embargaba esta teoría que necesitó extenderla a los demás seres humanos para que también pudieran percibirse como parte de las estrellas y se sintieran reconfortados con el mismo sentimiento que le embargaba a él.
Su amor por la ciencia se devino contagioso y su entusiasmo por el universo se  irradió a través de su serie televisiva a millones de personas en todo el planeta. Sin embargo el más espectacular de sus sueños cumplidos fue el enviar al espacio una cápsula con información variada de nuestra civilización en forma de sonidos (lenguajes, música) e imágenes (grafías, figuras, arte, paisajes, objetos). Ahí, en el espacio interestelar, siguen y seguirán las naves Voyager (I y II) con su mensaje de paz, alegría y optimismo buscando un destinatario extraterreste.

Las ilustraciones plenas de ternura y colores suaves invaden cada una de las páginas adoptando diversas formas de ocupación del espacio en blanco del papel y sin repetir en dos páginas la misma forma de distribución. Lo mismo se puede decir con respecto a la forma y lugar en que se colocan los breves textos.
Decía Carl Sagan que la imaginación nos suele llevar a mundos que nunca existieron, pero sin ella no podemos llegar a ninguna parte. Aquí tenemos un álbum imaginativo que puede llevar a los incipientes lectores a ver las estrellas de otra manera. Publicado en Peonza Nº 117 



martes, 31 de octubre de 2017

10 Ríos que transformaron el mundo


Autora: Marilee Peters
Traductor: Julio Hermoso
Ilustrador: Kim Rosen
Editorial: Siruela, Madrid, 2016. 19,95€

A veces se compara la lectura con el viaje porque también en aquella se trata de una travesía en la que el autor nos va marcando la ruta. La metáfora es acertada dado que en ambos casos se trata de un recorrido, bien por los sentimientos de un mundo interior, en el primer caso, bien por los paisajes del mundo exterior,  si se trata de un viaje. 
Otras veces se equipara la acción de leer con una aventura ya que cuando un lector comienza un libro se expone a vivencias y experiencias emocionales que pueden zarandearle mentalmente, percibir sentimientos nuevos o experimentar otros más intensamente.
Por último,  también se suele comparar la historia que nos ofrece un buen libro con el discurrir  de un río, desde su nacimiento y sus rápidos, pasando por el valle que ha ido conformando, hasta su encuentro con el mar en donde desemboca.

Pues bien, el libro que ahora comentamos combina las características de  las tres metáforas a las que hemos aludido. Como el propio título sugiere no estamos ante una historia de ficción, sino ante una parte de la biografía de diez grandes ríos del planeta. En torno a ellos se suscitan grandes aventuras humanas, con recorridos espectaculares y viajes capaces de satisfacer  al explorador más exigente. El Nilo, el Rhin, el Ganges, el Misisipi, el Yantsé,… atesoran historias, secretos, vivencias, anécdotas o dramas protagonizados por el ser humano y que este libro desvela.
El lector podrá así trasladarse en el tiempo y en el espacio y observar los desarrollos de civilizaciones asociadas a dichos ríos.
A ello contribuirá el eficaz tratamiento de la información al ayudarse de toda una gama de propuestas gráficas, combinación de colores en fondos de página y utilización de diversos tamaños, tipologías y colores de textos.
La alegre presentación de sus páginas combinando fotografías-documento, con recreaciones artísticas, fotografías a color, mapas, dibujos de detalle a plumilla e ilustraciones con otras técnicas, confieren al conjunto un libro atractivo y sugerente. Sus tapas de cartoné flexible y sus hojas de un grosor algo superior al normal hacen del libro una objeto muy agradable al tacto y muy fácil de manejar.
Lo dicho, el libro es un viaje espectacular, una aventura fantástica y, no uno sino diez ríos, diez grandes cursos fluviales que transformaron el mundo. Publicado en Peonza Nº 117  (PM)



Cambio climático

Autora: Shelley Tanaka
Traductores: Olga García Larralde y Fernando Gómez
Editorial: Ekaré, Barcelona, 2014. 8,50 €

Con un punto de vista eminentemente didáctico esta autora canadiense hace un análisis de cómo ha evolucionado el consumo de energía por el hombre; desde que inventó el fuego el hombre ha quemado hierbas, hojas y madera para calentarse, cocinar y defenderse. De esta forma inyectaba Carbono a la atmósfera al tiempo que restaba plantas a la naturaleza, únicas capaces de absorber Carbono de aquella. 
Sin embargo estas acciones no representaban un hecho significativo en el devenir del equilibro del planeta influido por las erupciones volcánicas. Será con la Revolución Industrial a partir de finales del siglo XVIII con la demanda creciente de energía cuando dicho equilibrio se quiebre. Frente a lo que se había un crecimiento aritmético del consumo, a partir del siglo XIX se tornará en crecimiento geométrico y desde las cuatro últimas décadas se empezó a hablar de un crecimiento exponencial de dicho consumo.
Así lo han venido advirtiendo los científicos que vienen observando cómo disminuyen los glaciares, se descongela el permafrost, el clima varía erráticamente o muchas fuentes de agua dulce se ven amenazadas por la inundación de agua salada. Aunque realmente esto no es nada todavía, para lo que espera al planeta. Los hechos están ahí pero es difícil poner de acuerdo a los gobiernos para hacer frente a un problema que tiene derivaciones económicas, políticas y sociales muy perturbadoras y de hondo calado.
“Nuestra evaluación concluye que la atmósfera y el océano se han calentado , los volúmenes de nieve y hielo han disminuido, el nivel del mar se ha elevado y las concentraciones de dióxido de carbono han aumentado hasta niveles sin precedentes”. Este el comunicado del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas. Está compuesto por 800 científicos de todo el mundo. Este Quinto Informe del Panel Intergubernamental no deja lugar a dudas. 
Y desgraciadamente toda la maquinaria de nuestra civilización está basada en la disponibilidad de energía muy barata. Y los economistas nos repiten que para salir de la crisis es necesario que la economía crezca, lo que implica que crezca el consumo de combustibles fósiles y por tanto la emisión de dióxido de carbono.
¿Cuál es la alternativa? Reducir el consumo y aumentar la eficiencia energética. Pero pensemos que más de la mitad de la humanidad se pasa con mucha menos energía de la que necesita. En la mayor parte del continente africano el consumo energético per cápita está en los niveles de la Edad Piedra, en India en la Edad Media y en una gran parte de China rural en niveles preindustriales. Si se reduce el consumo de energía en el primer mundo a niveles decentes, pero se aumenta el consumo del tercer mundo también a esos niveles imprescindibles, nos encontramos con que los 9000 millones habitantes de 2050 consumirán más energía que lo que consumimos hoy.
¿Qué papel pueden jugar la renovables? En España contribuyen con un 12 %; la nuclear con otro 12,6 % . El 75 % es de energía fósil; revertir esta situación al revés requeriría profundos cambios sociales; observemos que un litro de gasolina cuesta menos que un litro de agua mineral. Aprovechar la fuerza del viento, convertir la energía solar o fisionar átomos es mucho más caro que quemar petróleo. ¿Qué gobierno está dispuesto a perder las elecciones por subir sistemáticamente la factura de la luz?  Luchar contra el cambio climático no es compatible con nuestro estilo de vida. Exigiría un sacrificio cuya recompensa no sería inmediata ni evidente. Pero ¿cuántos estamos dispuestos a renunciar de  nuestro confortable presente por el futuro de nuestros nietos o bisnietos? Juan José Gómez Cadenas (investigador del CSIC). 

En efecto el mantenimiento de la vida moderna actual requiere grandes consumos de energía con las consecuencias inevitables para la composición de la atmósfera y su derivada necesaria de cambio climático. Por eso la cuestión de fondo es si el estilo de vida de los países ricos (al que intentan llegar progresivamente los países que emergen) con sus elevados niveles de consumo de energía, es compatible con un planeta sano. Y si las fuentes cubrirán las necesidades que genera ese estilo de vida.
La autora va desgranando las observaciones científicas ya contrastadas y las consecuencias a medio plazo de tales modificaciones a la luz de lo que la propia ciencia nos dice.  También destaca las innovaciones y los proyectos encaminados a reducir el consumo de combustibles sólidos (energía eólica, solar,…) así como las numerosas propuestas en desarrollo para la consecución de coches eléctricos. 



Deber moral de las naciones ricas es frenar su alto grado de contaminación; y de ayudar a las naciones en vías de desarrollo a crecer sin cometer los mismos errores, entre otras cosas para no dar argumentos a aquel funcionario brasileño que dijo en una cumbre internacional: “No vamos a seguir siendo pobres, para que el resto del mundo pueda respirar mañana”.

Hay rigor en lo que se dice y se diferencia claramente lo que es una opinión de lo que es un hecho. Se huye del sensacionalismo como fórmula para atrapar al lector,  pero no se hacen concesiones a la conciencia adormecida del ciudadano occidental contribuyente con su forma de vida a que la situación se agrave constantemente.
Gráficas y series de datos, así como mapas convenientemente comentados vienen a completar el contenido que se quiere comunicar. Ilustraciones austeras pero eficaces,
El texto pretende sensibilizar y lo consigue. Tambien busca movilizar, crear ciudadanos activos, consumidores que pueden utilizar su poder de compra para elegir  no adquirir determinados productos muy contaminantes, o producidos con mucho gasto de energía y contaminación; también pueden utilizar su poder electoral para dar la espalada a aquellos políticos que ignoran la amenaza del cambio climático. 

El volumen se cierra con un apartado de apéndices en donde se reproducen algunos tratados internacionales, testimonio incontrovertibles de científicos sobre algunos efectos del cambio, datos y cifras relacionados con la evolución del sistema climático, bibliografía especializada acerca del tema. 

martes, 24 de octubre de 2017

VIERNES O LA VIDA SALVAJE

AUTOR: MICHEL TOURNIER
EDITORIAL NOGUER, BARCEELONA 1998

Como es sabido, Viernes es el indígena salvado por Robinson y convertido por éste en su siervo en aquella isla habitada sólo por ellos dos. Sin embargo no es necesario haber leído el libro de Defoe para entender y disfrutar de esta “variación sobre el mismo tema”. 
Aunque  Robinson intenta someterle y “civilizarle” el nativo no comprende sus razones y no acepta unas imposiciones que le parecen absurdas; él prefiere disfrutar de la vida natural, no tiene prejuicios ni acepta trabas.  


El escritor francés realiza en esta obra una experiencia interesante. Después de haber escrito “Viernes o los limbos del Pacífico” (Alfaguara) con el que obtiene un gran éxito entre los lectores adultos, vuelve a reescribir la historia.
 “La filosofía estaba allí, en cada página, indiscreta, exorbitante, volviendo lento y pesado el curso del relato”, dice el propio autor. Para ello, aligera la nueva versión, introduciendo episodios fundamentalmente narrativos en los que integra la carga filosófica de la primera versión. El resultado fue un libro más breve, escrito con gran limpieza, en el que los acontecimientos se suceden con un ritmo muy ágil. La primera sorpresa del autor es que había escrito un libro tan completo que hasta los más jóvenes podían leerlo. Es un clásico al que como tal ya no le afecta el paso del tiempo.

martes, 17 de octubre de 2017

Elogio del texto digital (Claves para interpretar el nuevo paradigma)

Autor: José Manuel Lucía Mejías
Editorial: Fórcola. Madrid, 2012

Oralidad y escritura son para el profesor Lucía Mejías dos caras de la misma moneda, el conocimiento; y la tecnología sobre la que  se apoyen ambas nos muestra las distintas formas de codificar ese saber. Con la escritura se guarda el conocimiento, pero se resienten las potencialidades de la oralidad. La primera oralidad (base de la cultura de occidente) tendría su desarrollo en la cultura griega anterior a Platón, siendo Socrátes su epígono más ilustre. El segundo gran momento de la oralidad se produjo en el siglo XX donde tiene lugar la explosión de los mass media  basados en la palabra hablada: teléfono, radio, cine, televisión.   
Pues bien, para el autor de este ensayo, el texto digital combina las propiedades de estos media (la oralidad) con una nueva escritura, resultado de la transformación de la anterior al añadirla la interacción. Por eso no se trata de un mero cambio de soporte, como pudo significar el paso del rollo al códice, ni es comparable a la aparición de la imprenta, que no significó ningún cambio en los modos de creación textual ni de forma de lectura; ahora lo que cambia con el texto digital, sobre todo, es la apertura a la oralidad que conlleva la interacción. El texto digital compartiría a un tiempo “algunas características del texto escrito y del texto oral. Y en estas nuevas posibilidades de expresión (que tienen que ver con los fundamentos de nuestra sociedad, de nuestro modo de entender el pensamiento, la transmisión del saber y el conocimiento) se sitúa el espacio donde encontrar las claves para comprender por qué el texto digital puede ser una revolución en los próximos años, cómo está cambiando algunos de nuestros hábitos de lectura y de comprensión sin darnos cuenta.”
El autor hace un estudio sincrónico revisando la Grecia antigua, siguiendo con la biblioteca de Alejandría, la cultura medieval, la invención de la imprenta hasta llegar a mediados del siglo XX tras la Segunda Guerra Mundial.  La necesidad humana de acumular conocimientos ha sido una constante en la historia de Occidente; y la Biblioteca de Alejandría fue un gran hito; no solo almacenaba los textos, sino que los acompañaba de comentarios críticos. Lo que se empezó a buscar desde la segunda mitad del siglo pasado no solo era almacenar todos los textos significativos, sino relacionarlos todos entre sí al tiempo que el usuario pudiera interactuar con todos ellos. La literatura universal se convertiría en un gigantesco documento global (hipertexto) conectado con enlaces y al alcance de todos.  

El texto digital es la síntesis de una nueva oralidad y una nueva textualidad; y se ha de traducir en nuevos modos de creación, de conservación y de difusión del conocimiento. (Y de recepción añadimos nosotros).
Aquí está la verdadera revolución, el cambio de paradigma. Por eso, añadirá, ante esta situación el debate sobre el libro de papel/libro electrónico es anticuado, estéril que solo sirve para desviar la atención de lo verdaderamente importante: utilizar, explorar las potencialidades del mundo digital e innovar con todas ellas.
De ahí que le parezca trasnochado seguir hablando en términos apocalípticos de la desaparición del libro de papel, como se hacía en las últimas décadas del siglo XX; piensa que lo mismo pasará con “los tópicos que todavía contraponen el placer de la lectura de un libro, el olor de su papel y su tinta, a la frialdad de la lectura electrónica”.
Frente a los que temen por la pérdida definitiva de los textos tradicionales el autor argumento que por el contrario merced a los hipertexto todo puede estar relacionado, enlazado, de modo que los textos tradicionales pueden convertirse en hipertextos y formar parte de las diversas opciones del lector de hoy y del futuro. Nunca han estado más a salvo.  

Frente al miedo al futuro se acoge a la sentencia de Allan Kay de que la mejor manera de predecir el futuro es inventarlo.
En este sentido critica las limitaciones que en el mundo hispánico se están poniendo a las innovaciones de los e-readers y que nos impiden ver más allá de del presente; como si nuestro “ecosistema literario” fuera eterno o tuviera que ser el definitivo, cuando tan solo cuenta con doscientos años de vida. Se pretenden frenar las grandes ventajas de los nuevos soportes en cuanto a la posibilidad de ampliar la distribución y el acceso a los textos, frente a los inconvenientes de libro analógico, que requiere mayores costes de producción, mayor consumo de materia y energía, necesita almacenaje y es más costosa su distribución.  Y es que para nuestro autor la industria editorial en España no está pensando en el futuro, sino en el modo de mantener el mayor tiempo posible sus modelos y cuotas de mercado del libro. En vez de predecir el futuro inventándolo se le quiere convertir en espejo del pasado.
Cree el autor que la raquítica evolución del libro digital en España tiene que ver con el temor de las editoriales a que su difusión les arruine; encareciendo los precios de las ediciones digitales tratan de obstaculizar su expansión; pero cree que lo que consiguen es que aumente el número de descargas ilegales.


JM Lucía vislumbra ese futuro en el que esa escritura impuesta por el modelo de transmisión del libro impreso, donde el lector no puede interactuar, ceda paso a los nuevos productos textuales en formato digital donde se fomenten otros modelos de comunicación entre el autor, el texto y el lector.
La tecnología de la escritura que se impuso en la Grecia postsocrática cierra los textos, los congela para el lector.
El texto digital ofrece un nuevo modelo de textualidad que aúna los dos aspectos esenciales que oralidad y escritura tienen por separado: la interacción con el receptor y la conservación del mismo texto; al tiempo que multiplica la capacidad de difusión.
Y así distingue en la digitalización textual una gradación: 1) La reproducción digital de un manuscrito o un libro impreso. 2) La creación de textos digitales para ser difundidos en un medio impreso. 3) Lo que propiamente sería el texto digital pensado para una pantalla y en la que se trata de aprovechar las posibilidades de la hipertextualidad, de la interactividad y de relación de la información en varios niveles (estructural y semántico).

Ahora nos encontraríamos en la primera fase de la definición y difusión del texto digital, en la que se ha primado la acumulación de información, habiéndose  avanzado también en la universalización. En una segunda fase según el profesor Lucía se han de crear nuevas arquitecturas de la información, nuevos modelos de relación de esta información, así como nuevas formas de difusión y de participación.
Para acercarnos a esta propuesta sugiere tres conceptos: Hipertextualidad, como la utilización de vínculos,  interactividad como las posibilidades del usuario de influir en la expresión textual, e hipermedialidad como la posibilidad de integrar diversos medios.
El hipertexto se presentaba ya en los noventa como la panacea de un nuevo modelo editorial, especialmente en la campo de las ediciones académicas, al permitir la actualización continua de los materiales presentados; también en el diseño de la presentación de sus materiales para ofrecer varios niveles de lectura y análisis según las inquietudes y necesidades del lector.
El camino del futuro para nuestro autor pasa por ser capaces de crear nuevos modelos de difusión y de relación de la información, aprovechando sus ventajas antes que imitando los modelos analógicos. Propone el concepto de plataforma de conocimiento como medio global para la creación, conservación, difusión e interacción con los textos.
Y cree que las aplicaciones de la web 2.0 son las que más ventajas ofrecen a un servicio continuamente actualizado, que mejora cuanto más gente lo usa; es el conocido como “software social” esa arquitectura de la participación que utiliza y remezcla los datos de múltiples recursos, creando una arquitectura de participación en red y que ofrece experiencias de usuario cada vez más ricas. Ejemplos de resultados serían la Wikipedia, Google Maps, YouTube, sin olvidar los blogs, las wikis, los foros, o las redes sociales como Facebook o Twitter.
Estaríamos pues ante un nuevo usuario, que demanda la interactividad como principio básico para acceder a la información.  


En el caso de las “bibliotecas digitales” Lucía se plantea si ya ha llegado el momento de superar este concepto, para impulsar un nuevo modelo en que la información, el conocimiento, la participación, el trabajo, la conservación y la difusión vayan de la mano; y todo ello con estructuras que potencien la hipertextualidad, la interactividad y la hipermedialidad. Se trataría de una transición que se haría desde el diseño de nuevas arquitecturas de la información que transformaran nuestras “bibliotecas digitales” en verdaderas “plataformas del conocimiento”. Aquí es donde se apreciaría el cambio de paradigma; porque frente a la acumulación de la biblioteca digital ahora se da un paso más para convertir el conjunto de materiales y utilidades en una unidad hipertextual, donde todo el material esté interrelacionado y así conseguir esa “plataforma de conocimiento”.
Y es que en realidad, para el profesor Lucía Mejías, estamos en los albores de la textualidad digital, en la fase del “hipertexto incunable”, aunque el cambio ya lo están marcando “los millones de nativos digitales en todo el mundo que se están incorporando a la enseñanza, a la sociedad, al trabajo, y que demandan nuevos modelos de relación con la información y el conocimiento y nuevos modelos textuales”. Esta digitalización de la palabra será la que permita el desarrollo de todas las posibilidades  de la oralidad y la textualidad en una única propuesta.

En definitiva, el libro constituye una apuesta razonada y razonable por el futuro de la escritura digital, ahuyentando temores y abriendo el texto digital a las numerosas posibilidades que se abren para el usuario.