martes, 10 de febrero de 2015

La crisis Ninja y otros misterios


Autor: Leopoldo Abadía
Editorial: Espasa, Madrid, 2010

 

Cuando la crisis económica se cernía con virulencia sobre España, y aún faltando todavía lo peor que vendría en el 2011-2013, este doctor ingeniero y profesor escribió en 2008 el informe que titulaba La crisis Ninja (No Income, No Job, No Assets, o sea personas sin ingresos fijos, sin empleo fijo, sin propiedades), que se convertiría en una muy aceptada y clara explicación de lo que suponía la primera gran crisis financiera del siglo XXI. 
Claridad que se traduce en una naturalidad y sencillez de estilo, en la comprensión del análisis y el juicio de los hechos y en la utilización de un lenguaje cotidiano para abordar los problemas económicos y hacerlos así accesibles a todo tipo de personas.     
 

A partir de las conversaciones que va teniendo con un vecino, y por tanto en un tono coloquial, el profesor explica por qué lo que estaba ocurriendo en el estado de Wisconsin puede afectar a nuestros bolsillos; o las ventajas e inconvenientes de la globalización, o la fuerza de los poderes ocultos, la opacidad fiscal, los paraísos fiscales, las hipotecas prime y subprime, los presupuestos generales del Estado… y cómo no, la crisis con su principal consecuencia: el paro. Crisis global pero que afecta individualmente a las personas.

Pero además la globalización también nos trae incertidumbre; y la incertidumbre riesgos; riesgos que siempre ha habido, pero que ahora son mayores; porque ahora todo forma parte de todo, y todo tiene que ver con todo. Razón por la cual, añade, los gobiernos configuran organismos con ámbitos de decisión mayores que el Estado, lo que hace que dichos gobiernos tengan menos capacidad de decisión, y los ciudadanos vean que su democracia queda diluida; o disminuida; o lo que es peor secuestrada.

Otra consecuencia de la globalización, también nos recuerda, es la llegada masiva de emigrantes gracias a los cuáles muchas personas mayores se mantienen viviendo en sus casas, en vez de acudir masivamente a las residencias de ancianos.

Son algunas pinceladas de un texto amable y ameno, a pesar del tema que trata, inteligente, instructivo y cívico, que cierra con un mensaje optimista y un consejo: "que nadie se quede parado y menos los que estén en el paro".

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