martes, 31 de octubre de 2017

10 Ríos que transformaron el mundo


Autora: Marilee Peters
Traductor: Julio Hermoso
Ilustrador: Kim Rosen
Editorial: Siruela, Madrid, 2016. 19,95€

A veces se compara la lectura con el viaje porque también en aquella se trata de una travesía en la que el autor nos va marcando la ruta. La metáfora es acertada dado que en ambos casos se trata de un recorrido, bien por los sentimientos de un mundo interior, en el primer caso, bien por los paisajes del mundo exterior,  si se trata de un viaje. 
Otras veces se equipara la acción de leer con una aventura ya que cuando un lector comienza un libro se expone a vivencias y experiencias emocionales que pueden zarandearle mentalmente, percibir sentimientos nuevos o experimentar otros más intensamente.
Por último,  también se suele comparar la historia que nos ofrece un buen libro con el discurrir  de un río, desde su nacimiento y sus rápidos, pasando por el valle que ha ido conformando, hasta su encuentro con el mar en donde desemboca.

Pues bien, el libro que ahora comentamos combina las características de  las tres metáforas a las que hemos aludido. Como el propio título sugiere no estamos ante una historia de ficción, sino ante una parte de la biografía de diez grandes ríos del planeta. En torno a ellos se suscitan grandes aventuras humanas, con recorridos espectaculares y viajes capaces de satisfacer  al explorador más exigente. El Nilo, el Rhin, el Ganges, el Misisipi, el Yantsé,… atesoran historias, secretos, vivencias, anécdotas o dramas protagonizados por el ser humano y que este libro desvela.
El lector podrá así trasladarse en el tiempo y en el espacio y observar los desarrollos de civilizaciones asociadas a dichos ríos.
A ello contribuirá el eficaz tratamiento de la información al ayudarse de toda una gama de propuestas gráficas, combinación de colores en fondos de página y utilización de diversos tamaños, tipologías y colores de textos.
La alegre presentación de sus páginas combinando fotografías-documento, con recreaciones artísticas, fotografías a color, mapas, dibujos de detalle a plumilla e ilustraciones con otras técnicas, confieren al conjunto un libro atractivo y sugerente. Sus tapas de cartoné flexible y sus hojas de un grosor algo superior al normal hacen del libro una objeto muy agradable al tacto y muy fácil de manejar.
Lo dicho, el libro es un viaje espectacular, una aventura fantástica y, no uno sino diez ríos, diez grandes cursos fluviales que transformaron el mundo. Publicado en Peonza Nº 117  (PM)



Cambio climático

Autora: Shelley Tanaka
Traductores: Olga García Larralde y Fernando Gómez
Editorial: Ekaré, Barcelona, 2014. 8,50 €

Con un punto de vista eminentemente didáctico esta autora canadiense hace un análisis de cómo ha evolucionado el consumo de energía por el hombre; desde que inventó el fuego el hombre ha quemado hierbas, hojas y madera para calentarse, cocinar y defenderse. De esta forma inyectaba Carbono a la atmósfera al tiempo que restaba plantas a la naturaleza, únicas capaces de absorber Carbono de aquella. 
Sin embargo estas acciones no representaban un hecho significativo en el devenir del equilibro del planeta influido por las erupciones volcánicas. Será con la Revolución Industrial a partir de finales del siglo XVIII con la demanda creciente de energía cuando dicho equilibrio se quiebre. Frente a lo que se había un crecimiento aritmético del consumo, a partir del siglo XIX se tornará en crecimiento geométrico y desde las cuatro últimas décadas se empezó a hablar de un crecimiento exponencial de dicho consumo.
Así lo han venido advirtiendo los científicos que vienen observando cómo disminuyen los glaciares, se descongela el permafrost, el clima varía erráticamente o muchas fuentes de agua dulce se ven amenazadas por la inundación de agua salada. Aunque realmente esto no es nada todavía, para lo que espera al planeta. Los hechos están ahí pero es difícil poner de acuerdo a los gobiernos para hacer frente a un problema que tiene derivaciones económicas, políticas y sociales muy perturbadoras y de hondo calado.
“Nuestra evaluación concluye que la atmósfera y el océano se han calentado , los volúmenes de nieve y hielo han disminuido, el nivel del mar se ha elevado y las concentraciones de dióxido de carbono han aumentado hasta niveles sin precedentes”. Este el comunicado del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas. Está compuesto por 800 científicos de todo el mundo. Este Quinto Informe del Panel Intergubernamental no deja lugar a dudas. 
Y desgraciadamente toda la maquinaria de nuestra civilización está basada en la disponibilidad de energía muy barata. Y los economistas nos repiten que para salir de la crisis es necesario que la economía crezca, lo que implica que crezca el consumo de combustibles fósiles y por tanto la emisión de dióxido de carbono.
¿Cuál es la alternativa? Reducir el consumo y aumentar la eficiencia energética. Pero pensemos que más de la mitad de la humanidad se pasa con mucha menos energía de la que necesita. En la mayor parte del continente africano el consumo energético per cápita está en los niveles de la Edad Piedra, en India en la Edad Media y en una gran parte de China rural en niveles preindustriales. Si se reduce el consumo de energía en el primer mundo a niveles decentes, pero se aumenta el consumo del tercer mundo también a esos niveles imprescindibles, nos encontramos con que los 9000 millones habitantes de 2050 consumirán más energía que lo que consumimos hoy.
¿Qué papel pueden jugar la renovables? En España contribuyen con un 12 %; la nuclear con otro 12,6 % . El 75 % es de energía fósil; revertir esta situación al revés requeriría profundos cambios sociales; observemos que un litro de gasolina cuesta menos que un litro de agua mineral. Aprovechar la fuerza del viento, convertir la energía solar o fisionar átomos es mucho más caro que quemar petróleo. ¿Qué gobierno está dispuesto a perder las elecciones por subir sistemáticamente la factura de la luz?  Luchar contra el cambio climático no es compatible con nuestro estilo de vida. Exigiría un sacrificio cuya recompensa no sería inmediata ni evidente. Pero ¿cuántos estamos dispuestos a renunciar de  nuestro confortable presente por el futuro de nuestros nietos o bisnietos? Juan José Gómez Cadenas (investigador del CSIC). 

En efecto el mantenimiento de la vida moderna actual requiere grandes consumos de energía con las consecuencias inevitables para la composición de la atmósfera y su derivada necesaria de cambio climático. Por eso la cuestión de fondo es si el estilo de vida de los países ricos (al que intentan llegar progresivamente los países que emergen) con sus elevados niveles de consumo de energía, es compatible con un planeta sano. Y si las fuentes cubrirán las necesidades que genera ese estilo de vida.
La autora va desgranando las observaciones científicas ya contrastadas y las consecuencias a medio plazo de tales modificaciones a la luz de lo que la propia ciencia nos dice.  También destaca las innovaciones y los proyectos encaminados a reducir el consumo de combustibles sólidos (energía eólica, solar,…) así como las numerosas propuestas en desarrollo para la consecución de coches eléctricos. 



Deber moral de las naciones ricas es frenar su alto grado de contaminación; y de ayudar a las naciones en vías de desarrollo a crecer sin cometer los mismos errores, entre otras cosas para no dar argumentos a aquel funcionario brasileño que dijo en una cumbre internacional: “No vamos a seguir siendo pobres, para que el resto del mundo pueda respirar mañana”.

Hay rigor en lo que se dice y se diferencia claramente lo que es una opinión de lo que es un hecho. Se huye del sensacionalismo como fórmula para atrapar al lector,  pero no se hacen concesiones a la conciencia adormecida del ciudadano occidental contribuyente con su forma de vida a que la situación se agrave constantemente.
Gráficas y series de datos, así como mapas convenientemente comentados vienen a completar el contenido que se quiere comunicar. Ilustraciones austeras pero eficaces,
El texto pretende sensibilizar y lo consigue. Tambien busca movilizar, crear ciudadanos activos, consumidores que pueden utilizar su poder de compra para elegir  no adquirir determinados productos muy contaminantes, o producidos con mucho gasto de energía y contaminación; también pueden utilizar su poder electoral para dar la espalada a aquellos políticos que ignoran la amenaza del cambio climático. 

El volumen se cierra con un apartado de apéndices en donde se reproducen algunos tratados internacionales, testimonio incontrovertibles de científicos sobre algunos efectos del cambio, datos y cifras relacionados con la evolución del sistema climático, bibliografía especializada acerca del tema. 

martes, 24 de octubre de 2017

VIERNES O LA VIDA SALVAJE

AUTOR: MICHEL TOURNIER
EDITORIAL NOGUER, BARCEELONA 1998

Como es sabido, Viernes es el indígena salvado por Robinson y convertido por éste en su siervo en aquella isla habitada sólo por ellos dos. Sin embargo no es necesario haber leído el libro de Defoe para entender y disfrutar de esta “variación sobre el mismo tema”. 
Aunque  Robinson intenta someterle y “civilizarle” el nativo no comprende sus razones y no acepta unas imposiciones que le parecen absurdas; él prefiere disfrutar de la vida natural, no tiene prejuicios ni acepta trabas.  


El escritor francés realiza en esta obra una experiencia interesante. Después de haber escrito “Viernes o los limbos del Pacífico” (Alfaguara) con el que obtiene un gran éxito entre los lectores adultos, vuelve a reescribir la historia.
 “La filosofía estaba allí, en cada página, indiscreta, exorbitante, volviendo lento y pesado el curso del relato”, dice el propio autor. Para ello, aligera la nueva versión, introduciendo episodios fundamentalmente narrativos en los que integra la carga filosófica de la primera versión. El resultado fue un libro más breve, escrito con gran limpieza, en el que los acontecimientos se suceden con un ritmo muy ágil. La primera sorpresa del autor es que había escrito un libro tan completo que hasta los más jóvenes podían leerlo. Es un clásico al que como tal ya no le afecta el paso del tiempo.

martes, 17 de octubre de 2017

Elogio del texto digital (Claves para interpretar el nuevo paradigma)

Autor: José Manuel Lucía Mejías
Editorial: Fórcola. Madrid, 2012

Oralidad y escritura son para el profesor Lucía Mejías dos caras de la misma moneda, el conocimiento; y la tecnología sobre la que  se apoyen ambas nos muestra las distintas formas de codificar ese saber. Con la escritura se guarda el conocimiento, pero se resienten las potencialidades de la oralidad. La primera oralidad (base de la cultura de occidente) tendría su desarrollo en la cultura griega anterior a Platón, siendo Socrátes su epígono más ilustre. El segundo gran momento de la oralidad se produjo en el siglo XX donde tiene lugar la explosión de los mass media  basados en la palabra hablada: teléfono, radio, cine, televisión.   
Pues bien, para el autor de este ensayo, el texto digital combina las propiedades de estos media (la oralidad) con una nueva escritura, resultado de la transformación de la anterior al añadirla la interacción. Por eso no se trata de un mero cambio de soporte, como pudo significar el paso del rollo al códice, ni es comparable a la aparición de la imprenta, que no significó ningún cambio en los modos de creación textual ni de forma de lectura; ahora lo que cambia con el texto digital, sobre todo, es la apertura a la oralidad que conlleva la interacción. El texto digital compartiría a un tiempo “algunas características del texto escrito y del texto oral. Y en estas nuevas posibilidades de expresión (que tienen que ver con los fundamentos de nuestra sociedad, de nuestro modo de entender el pensamiento, la transmisión del saber y el conocimiento) se sitúa el espacio donde encontrar las claves para comprender por qué el texto digital puede ser una revolución en los próximos años, cómo está cambiando algunos de nuestros hábitos de lectura y de comprensión sin darnos cuenta.”
El autor hace un estudio sincrónico revisando la Grecia antigua, siguiendo con la biblioteca de Alejandría, la cultura medieval, la invención de la imprenta hasta llegar a mediados del siglo XX tras la Segunda Guerra Mundial.  La necesidad humana de acumular conocimientos ha sido una constante en la historia de Occidente; y la Biblioteca de Alejandría fue un gran hito; no solo almacenaba los textos, sino que los acompañaba de comentarios críticos. Lo que se empezó a buscar desde la segunda mitad del siglo pasado no solo era almacenar todos los textos significativos, sino relacionarlos todos entre sí al tiempo que el usuario pudiera interactuar con todos ellos. La literatura universal se convertiría en un gigantesco documento global (hipertexto) conectado con enlaces y al alcance de todos.  

El texto digital es la síntesis de una nueva oralidad y una nueva textualidad; y se ha de traducir en nuevos modos de creación, de conservación y de difusión del conocimiento. (Y de recepción añadimos nosotros).
Aquí está la verdadera revolución, el cambio de paradigma. Por eso, añadirá, ante esta situación el debate sobre el libro de papel/libro electrónico es anticuado, estéril que solo sirve para desviar la atención de lo verdaderamente importante: utilizar, explorar las potencialidades del mundo digital e innovar con todas ellas.
De ahí que le parezca trasnochado seguir hablando en términos apocalípticos de la desaparición del libro de papel, como se hacía en las últimas décadas del siglo XX; piensa que lo mismo pasará con “los tópicos que todavía contraponen el placer de la lectura de un libro, el olor de su papel y su tinta, a la frialdad de la lectura electrónica”.
Frente a los que temen por la pérdida definitiva de los textos tradicionales el autor argumento que por el contrario merced a los hipertexto todo puede estar relacionado, enlazado, de modo que los textos tradicionales pueden convertirse en hipertextos y formar parte de las diversas opciones del lector de hoy y del futuro. Nunca han estado más a salvo.  

Frente al miedo al futuro se acoge a la sentencia de Allan Kay de que la mejor manera de predecir el futuro es inventarlo.
En este sentido critica las limitaciones que en el mundo hispánico se están poniendo a las innovaciones de los e-readers y que nos impiden ver más allá de del presente; como si nuestro “ecosistema literario” fuera eterno o tuviera que ser el definitivo, cuando tan solo cuenta con doscientos años de vida. Se pretenden frenar las grandes ventajas de los nuevos soportes en cuanto a la posibilidad de ampliar la distribución y el acceso a los textos, frente a los inconvenientes de libro analógico, que requiere mayores costes de producción, mayor consumo de materia y energía, necesita almacenaje y es más costosa su distribución.  Y es que para nuestro autor la industria editorial en España no está pensando en el futuro, sino en el modo de mantener el mayor tiempo posible sus modelos y cuotas de mercado del libro. En vez de predecir el futuro inventándolo se le quiere convertir en espejo del pasado.
Cree el autor que la raquítica evolución del libro digital en España tiene que ver con el temor de las editoriales a que su difusión les arruine; encareciendo los precios de las ediciones digitales tratan de obstaculizar su expansión; pero cree que lo que consiguen es que aumente el número de descargas ilegales.


JM Lucía vislumbra ese futuro en el que esa escritura impuesta por el modelo de transmisión del libro impreso, donde el lector no puede interactuar, ceda paso a los nuevos productos textuales en formato digital donde se fomenten otros modelos de comunicación entre el autor, el texto y el lector.
La tecnología de la escritura que se impuso en la Grecia postsocrática cierra los textos, los congela para el lector.
El texto digital ofrece un nuevo modelo de textualidad que aúna los dos aspectos esenciales que oralidad y escritura tienen por separado: la interacción con el receptor y la conservación del mismo texto; al tiempo que multiplica la capacidad de difusión.
Y así distingue en la digitalización textual una gradación: 1) La reproducción digital de un manuscrito o un libro impreso. 2) La creación de textos digitales para ser difundidos en un medio impreso. 3) Lo que propiamente sería el texto digital pensado para una pantalla y en la que se trata de aprovechar las posibilidades de la hipertextualidad, de la interactividad y de relación de la información en varios niveles (estructural y semántico).

Ahora nos encontraríamos en la primera fase de la definición y difusión del texto digital, en la que se ha primado la acumulación de información, habiéndose  avanzado también en la universalización. En una segunda fase según el profesor Lucía se han de crear nuevas arquitecturas de la información, nuevos modelos de relación de esta información, así como nuevas formas de difusión y de participación.
Para acercarnos a esta propuesta sugiere tres conceptos: Hipertextualidad, como la utilización de vínculos,  interactividad como las posibilidades del usuario de influir en la expresión textual, e hipermedialidad como la posibilidad de integrar diversos medios.
El hipertexto se presentaba ya en los noventa como la panacea de un nuevo modelo editorial, especialmente en la campo de las ediciones académicas, al permitir la actualización continua de los materiales presentados; también en el diseño de la presentación de sus materiales para ofrecer varios niveles de lectura y análisis según las inquietudes y necesidades del lector.
El camino del futuro para nuestro autor pasa por ser capaces de crear nuevos modelos de difusión y de relación de la información, aprovechando sus ventajas antes que imitando los modelos analógicos. Propone el concepto de plataforma de conocimiento como medio global para la creación, conservación, difusión e interacción con los textos.
Y cree que las aplicaciones de la web 2.0 son las que más ventajas ofrecen a un servicio continuamente actualizado, que mejora cuanto más gente lo usa; es el conocido como “software social” esa arquitectura de la participación que utiliza y remezcla los datos de múltiples recursos, creando una arquitectura de participación en red y que ofrece experiencias de usuario cada vez más ricas. Ejemplos de resultados serían la Wikipedia, Google Maps, YouTube, sin olvidar los blogs, las wikis, los foros, o las redes sociales como Facebook o Twitter.
Estaríamos pues ante un nuevo usuario, que demanda la interactividad como principio básico para acceder a la información.  


En el caso de las “bibliotecas digitales” Lucía se plantea si ya ha llegado el momento de superar este concepto, para impulsar un nuevo modelo en que la información, el conocimiento, la participación, el trabajo, la conservación y la difusión vayan de la mano; y todo ello con estructuras que potencien la hipertextualidad, la interactividad y la hipermedialidad. Se trataría de una transición que se haría desde el diseño de nuevas arquitecturas de la información que transformaran nuestras “bibliotecas digitales” en verdaderas “plataformas del conocimiento”. Aquí es donde se apreciaría el cambio de paradigma; porque frente a la acumulación de la biblioteca digital ahora se da un paso más para convertir el conjunto de materiales y utilidades en una unidad hipertextual, donde todo el material esté interrelacionado y así conseguir esa “plataforma de conocimiento”.
Y es que en realidad, para el profesor Lucía Mejías, estamos en los albores de la textualidad digital, en la fase del “hipertexto incunable”, aunque el cambio ya lo están marcando “los millones de nativos digitales en todo el mundo que se están incorporando a la enseñanza, a la sociedad, al trabajo, y que demandan nuevos modelos de relación con la información y el conocimiento y nuevos modelos textuales”. Esta digitalización de la palabra será la que permita el desarrollo de todas las posibilidades  de la oralidad y la textualidad en una única propuesta.

En definitiva, el libro constituye una apuesta razonada y razonable por el futuro de la escritura digital, ahuyentando temores y abriendo el texto digital a las numerosas posibilidades que se abren para el usuario. 

martes, 10 de octubre de 2017

Elogio del papel (Contra el colonialismo digital)

Autor: Roberto Casati
Traductor: Jorge Paredes
Editorial: Ariel, Barcelona, 2015.  16,90 €

En los años ochenta del siglo pasado cierto sociólogo de la educación imaginaba que si un ciudadano de la antigua Grecia apareciera de pronto en la sociedad, se deslumbraría ante los cambios de la vida moderna: las ciudades, la tecnología agrícola e industrial, los bienes de consumo o los avances de la ciencia le causarían un hondo impacto. Sin embargo, se maliciaba, existía un lugar que el griego reconocería como familiar porque apenas había cambiado en los veinticinco siglos transcurridos: la escuela. Esta consideración que en aquellos años era contemplada como una crítica al abandono institucional de los colegios en materia tecnológica, hoy podría revertirse; a modo de provocación, incluso podría contemplarse como un valor cierta austeridad tecnológica en el desarrollo de algunas clases actuales. El cultivo del saber, que no solo es información, ni únicamente conocimiento, no requiere muchos recursos técnicos, sino suficientes y cualificados recursos humanos. La derivada de estas reflexiones conecta con la línea de pensamiento del libro que presentamos aquí.  


Roberto Casati es especialista en filosofía de la percepción e investigador del CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique) de París, institución de referencia en Europa.  Aunque en la portada del libro figura como director de dicho organismo, la propia editorial pide disculpas en una fe de erratas de su página web por la confusión en el cargo que ocupa.

Una de las afirmaciones más polémicas del autor es que la tecnología digital nos está robando la lectura. Según él, la continua expansión de los ingenios digitales amenaza con invadir todos los espacios de la sociedad y todos  los tiempos del individuo. Y esta situación, añade, pone en riesgo no la lectura corriente, sino la práctica de la lectura atenta, profunda y reflexiva, la lectura de inmersión según sus palabras. Él diferencia entre los efectos, generalmente beneficiosos, que produce el ordenador,  frente a los, ciertamente perjudiciales, atribuibles a los smartphones y las tablets, con su afán centralizador, del todo-en-uno y del mundo-en-el-bolsillo.  


El matiz no es menor, ya que para este filósofo, el ordenador puede y debe ser una herramienta de producción intelectual mientras que las tabletas lo son de consumo; es decir que aquel estimularía lo que estas adormecen. También cree que las  tabletas terminarán sustituyendo a los libros electrónicos, y, como artefactos de distracción que son, acabarán convirtiendo toda lectura en una variedad más de entretenimiento. Y es que, según Casati, estos dispositivos no ofrecen un contexto propicio para la lectura, y desde luego menos para un ensayo, porque cuando leemos en ellos entramos en modo zapping incluso a nuestro pesar, asegura.
Del mismo modo,  alerta sobre la reducción del tiempo de lectura al tener que competir esta actividad con la constante invitación de las redes sociales. Suma así una más a las razones  por las que tampoco le parece prudente que toda la tecnología digital permanezca en manos de unas pocas corporaciones empeñadas en introducirse directamente en la mente de los lectores; y sentencia, el riesgo radica en que un puñado de empresas privadas  está colonizando toda la sociedad, creando nuevas necesidades y conquistando fácilmente el tesoro de los jóvenes: su atención.

Por todo ello, considera que el entorno digital que nos envuelve está haciéndose cada vez más hostil para la lectura de libros, dado que esta debe competir con un gigantesco escaparate que busca producir consumidores compulsivos.

Sin embargo, y a pesar de estas consideraciones, nuestro autor no quiere ser encuadrado entre los tecnófobos e insiste en la importancia de estas tecnologías que él utiliza asiduamente. Lo que pretende es atajar el secuestro sistemático de la atención que supone su utilización indiscriminada. Por eso le parece fundamental resguardar el espacio educativo de esta invasión tecnológica. Cree que de esta forma se podría asegurar la supervivencia y la enseñanza de una lectura de calidad, una de las principales tesis de este ensayo. Porque, más que nunca, la escuela “hoy debe enseñarnos a leer mucho y en profundidad”,  afirma.  Y el libro de papel,  favorecedor de importantes ventajas cognitivas (atención, profundización, reflexión, aprendizaje de conceptos complejos), contribuye óptimamente  a esa mejor forma de lectura.

También nos pone en guardia sobre el uso abusivo de la digitalización en el aula porque le preocupa que dicha colonización se apodere de la educación. Y por eso, para este autor, el libro y la escuela tienen que ser los elementos clave de la resistencia a dicha invasión, los encargados de proteger a los alumnos, dado que la sociedad se inhibe.
Así mismo, le parece un grave error la introducción institucional y de manera irreflexiva de estas tecnologías en los centros docentes. Por el contrario, cree que estos deben promover momentos y espacios protegidos favorecedores del silencio, de la lectura de inmersión y de la concentración personal.  
 
Quizás algunas afirmaciones puedan resultar discutibles, pero en ningún caso son ligeras,  frívolas o carentes de fundamento. El observatorio de investigación en donde se fraguan y la autoridad profesional de quien las emite elevan la relevancia de lo afirmado. Si al mismo tiempo sirven para reflexionar sobre las buenas prácticas en la lectura, siempre son oportunas.


Por lo demás, y volviendo a la reflexión inicial, no solamente el ciudadano de la Grecia clásica se quedaría aturdido ante la sociedad actual, también se quedarían desconcertados Pitágoras o Platón en nuestras aulas. La duda que nos puede asaltar es si esto último es lo que más conviene. 
(Publicado en Peonza nº 116 . Marzo 2016)

viernes, 6 de octubre de 2017

Inventario ilustrado de insectos

Textos: Virginie Aladjidi
Traducción: Pedro A. Almeida
Dibujos e ilustraciones: Emmanuelle Tchoukriel
Editorial: Kalandraka, Pontevedra, 2015. 16 €

El ochenta por ciento de todos los animales que hay en el mundo son artrópodos (pie articulado) con un millón doscientas mil especies informadas; se clasifican en insectos, crustáceos, miriápodos y arácnidos. De entre éstos, los insectos son los más abundantes habiéndose identificado científicamente un  millón de especies, aunque se estima que su número real debe de estar entre cinco y diez millones. Los insectos viven sobre la Tierra desde hace, al menos, cuatrocientos millones de años. Para establecer algún término comparativo recordemos que los dinosaurios aparecieron hace aproximadamente doscientos veinte millones, los homínidos hace siete y el género homo hace dos millones y medio de años. Por otro lado sabemos de la utilidad de los insectos para la polinización de las flores así como para servir de alimento a muchos otros animales. No es de extrañar, por tanto, que esta importancia que juegan en la naturaleza merezca una mirada tan particular, por detallada, artística y científica, como la que se nos hace en esta propuesta.

El libro se convierte así en una sucesión de láminas primorosamente compuestas de dibujos, color contenido y breves y rigurosos  textos. El efecto en el lector es el de adentrarse en una exposición de mano (o en un museo) en donde el visitante puede admirar los animales representados con todo lujo de detalles incluyendo fascinantes ampliaciones en algunos casos. Acompañan a las ilustraciones sucintas informaciones que hacen referencia a su nombre científico, tamaño, ubicación geográfica, características físicas de su cuerpo, costumbres, reproducción y alguna curiosidad interesante.
El secreto de tan bella factura está en la perfecta conjunción de sus autoras y en la precisión que permite el dibujo a rotring y la tinta china; la habilidad de la artista Tchoukriel hace que esta depurada técnica sirva eficazmente al gusto estético naturalista así como al rigor científico. El colorido  de la acuarela en tonos suaves, transparentes, hace el resto.
Esta publicación es la quinta de la serie que iniciara Kalandraka en 2012 con Inventario ilustrado de animales. Como en las anteriores, estamos ante una apertura hacia una parte de la naturaleza desde la mirada de la ciencia que resultará interesante a los niños curiosos o que puede despertar la curiosidad en otros menos interesados.
(Publicado en Peonza Nº 116)