martes, 19 de noviembre de 2013

Viaje a Australia, Nueva Zelanda y Malasia


Autor: Gerald Durrell
Editorial Alianza. Madrid, 2005. 7 €

Autor de una nutrida colección de cuentos (Bichos y demás parientes, El jardín de los dioses, Filetes de lenguado, etc) Gerald Durrel, es también un escritor que relata sus experiencias como naturalista y zoólogo. Este es el caso del volumen que ahora comentamos. Un libro de viajes planteado desde la curiosidad científica y desde la preocupación por la conservación de la naturaleza, sin olvidar la obligada reflexión sobre el papel del hombre en ella.
 
Su pasión por la vida animal queda reflejada en estos cuadernos de campo escritos con la amenidad y el sentido del humor propios de su estilo. Las divertidas anécdotas y las agudas observaciones ingeniosamente contadas pespuntean un tapiz multicolor en el que se van perfilando los protagonistas de esta aventura; nos referimos a esa fauna extraña y fascinante de las tierras australes: cormoranes, albatros, vuelvepiedras (aves de pico torcido y de curiosa conducta grupal), wekas (aves de extraño aspecto), aves lira, ornitorrincos, dragones voladores, tuáteras (genuino monstruo prehistórico), kakapúes (especie de loros-búho), etc.

La expedición está formada por un equipo de rodaje para una televisión británica; y leyendo el libro, uno siente que sin conocer el resultado de lo filmado, que sin duda será interesante, su visionado no podría sustituir la emoción que se desprende de la lectura de estos diarios de viaje. Por eso saludamos esta reedición en castellano de un libro que vio la luz originalmente en 1966 y que fue traducido en 1986.

  
Y es que un viaje a través de la mirada de un entusiasta naturalista es un privilegio para el lector; se agudiza la observación, se profundiza en la relación de los seres de cada ecosistema y se impulsa la reflexión con mayor amplitud de criterio; tres efectos que también los produce un buen libro; por eso el viaje es una metáfora de la lectura y por eso esta lectura es como un viaje.
(PM) Publicado en Peonza nº 80

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