viernes, 13 de junio de 2014

Travesía del horizonte.



Autor: Javier Marías
Editorial: Alfaguara, Madrid, 2010. 16,85 €

Este libro debe su título a esa genuina elite de la sociedad “que solo concibe la existencia como una travesía del horizonte liberada de obstáculos y colinas, como una travesía realizada con fines eminentemente contemplativos.” Así se expresa su autor dentro de la propia obra que firmó cuando tenía 21 años.
   
Novela de bien urdido argumento y amplias expectativas que, aunque después no las satisface en su totalidad, el boceto resultante no deja de ser un producto bastante digno y de una innegable calidad literaria.

A finales del s. XIX un excéntrico millonario, a la vez que intrépido aventurero y capitán de barco organiza una temeraria expedición marítima a la Antártida; los miembros expedicionarios era invitados ilustres ingleses y franceses, (escritores, músicos y científicos) que se prestaban a participar en una experiencia única y plasmar a su regreso sus vivencias en una obra literaria conjunta y un gran espectáculo musical. Estas son las expectativas de arranque. El resultado final es el prólogo de dicha expedición que se reduce a una travesía por el Mediterráneo, partiendo de Marsella y tras tocar varios puntos del sur de Italia hasta Alejandría regresar por el Norte de África para terminar en Tánger; éste es el boceto. Aunque visto así el resultado puede parecer una obra inconclusa, si aceptamos lo propuesto como un todo, éste gana suficiente entidad por sí mismo.

El relato se convierte en un desfile de personajes y de aventuras, en donde no falta el secuestro, el duelo, el manuscrito misterioso o el navío endemoniado en que la violencia e impunidad han escalado a bordo, en la mejor línea de las grandes novelas de aventuras de finales del s. XIX , si bien más cerca de Konrad, que de Stevenson.

El personal estilo del autor de rico, agudo y certero léxico así como de una voluntaria renuncia a la capacidad de concisión y al recurso de omisión, hace del rigor en el detalle una seña de identidad al tiempo que para el lector supone una fuente sorprendente de agudeza, ingenio y facilidad introspectiva.

En síntesis, estamos ante una obra que ayudará a madurar al lector juvenil como lector literario al elevar la exigencia intelectual y la calidad del acto de su lectura. (PM) Publicado en Peonza nº 95

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